domingo, marzo 09, 2008

MARCHALENES Y EL DOCTOR OLÓRIZ

MARCHALENES Y EL DOCTOR OLÓRIZ
Semblanza biográfica

Juan B. Viñals Cebriá




Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción total o parcial, por cualquier medio, sin autorización escrita del autor Juan B. Viñals Cebriá.
Inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual, 27-XI-2oo6.



Todos sabemos que desde 1919, existe una calle rotulada con el nombre de "Doctor Olóriz", pero lo que puede que algunos no sepan es quien era D. Rafael de Olóriz y Martinez(1848-1913),Doctor en Derecho y vice-rector de la Universidad Literaria de Valencia.

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Prologo.- Panorama histórico que le tocó vivir al Doctor don Rafael de Olóriz y Martínez. El segundo medio siglo XIX y más de dos décadas del siguiente siglo XX, que le tocó vivir a nuestro benefactor, fueron entre dos guerras civiles las de 1833 y 1872,donde transcurren las cuatro décadas más agitadas de lo historia de nuestro País, después nos precipitaríamos en cien años de búsqueda (1874.1978). José L. Yuste.-Un jurista y profesor de Universidad, con preocupación responsable por los problemas básicos del Estado y por la alta política, hace un compendio desapasionado de ese fragmento concreto de nuestra historia, cuando la describe de la manera siguiente.-
"La pacifica proclamación de la II República vuelve a traer a España un instante de esperanza. Pero la inexperiencia de los nuevos gobernantes se suma la intolerancia de unos y la impaciencia de otros (…). Canovas llega al poder en 1874, a los cuarenta y seis años de edad. Durante los siete años inmediatamente anteriores la vida política de España había alcanzado un ritmo frenético: 2 Constituciones, un destronamiento, fracaso de una dinastía, hundimiento de la I Republica: guerra civil en el interior, guerra colonial en Cuba; 14 gobiernos, 4 presidencias en el ejecutivo republicano, 2 regencias, 3 golpes de Estado militares, y un presidente del Gobierno muerto a tiros en las calles de Madrid. La nación, exasperada, no era precisamente un modelo de templanza”.
(Cfr.José Luis Yuste.-Las cuentas pendientes de la política en España.1986.pp.62.y 63)
Dentro de la panorámica tan convulsa y de continuos enfrentamientos que vivía nuestro País, el Doctor Olóriz, mantiene la practica diaria de sus tan arraigadas convicciones morales, cuida colmadamente de sus queridos padres, es un ecuánime y fiel cumplidor en su
trabajo.
El catedrático J. Ros, al referirse al Doctor Olóriz, lo hace con este parrafo que compendia todas la virtudes que le adornaban a tan loado profesor-
"ATENCIÓN SOLICITA A SUS PADRES, TRABAJO DIARIO BIEN HECHO, Y RELIGIÓN SIN MISTICISMOS"
El diario El Mercantil Valenciano, antagónico exacerbado al culto practicado por el Doctor Olóriz, cuando se hace público su testamento donde se recogen las meditadas disposiciones, y donde queda constancia de la innata bondad del testador, quien por propia voluntad llegó en ocasiones a apartarse de la vida mundana, con el fin de poderse dedicar al cuidado de sus seres queridos, y con cuerpo y alma a su noble trabajo, todo con la única y postrer intención, de lograr reunir un buen patrimonio con el fin, de que después de su muerte, se invirtiese para que se continuase impartiendo la enseñanza entre la juventud más necesitada de su Valencia. Tras su fallecimiento, con tipografía en
gran relieve, ofrecía este tan explícito titular.-
“LA CONDUCTA DEL EXIMIO AMADOR DE LA ENSEÑANZA, DEBE DE SERVIR DE EJEMPLO”

Su transito por la vida.- Don Rafael de Olóriz, durante el transcurso de sus sesenta y cinco años de vida, discurrieron, los primeros años los dedicó a adquirir una amplia y sólida formación, para luego dedicarse a las constantes diarias anteriormente referidas, con el pensamiento de que tras su muerte, se continuara sembrando la fecunda instrucción por medio de la fundación de centros de enseñanza y de ayuda a su apasionada Facultad de Derecho, instituyéndose a tal fin becas destinadas a los jóvenes con menos recursos económicos y fomentar los fondos de la biblioteca. Muestra toda su disimulada grandeza en que discurrió su vida austera cuando el notario, lee su generoso testamento
ológrafo. Para conocer mejor la personalidad moral de Don. Rafael de Olóriz y Martínez, se le tiene que situar arropado siempre con la dignidad y hombría de bien que rodearon todos los momentos de su existencia, la practica diaria del trabajo, y atención a sus padres, vivió apartado de amistades de conveniencia, de boatos sociales tan proclives para alcanzar puestos relevantes, o prebendas, no practicó culto a falsas vanidades, y fue esquivó a toda ostentación superficial.

Su valencianía.- Don Rafael de Olóriz y Martínez, fue un valenciano de corazón y por linaje, de padre y madre, de San Juan y Aspe, (Alicante). En la Facultad de Derecho era decidido partidario de la llamada -Escuela Valenciana- . Fue el suyo un valencianismo sin exclusiones. Su linaje, era blasón que preservaba y le colmaba de orgullo. Doctor Olóriz, como respetuosamente era conocido en aquella Valencia laboriosa y artesana; era su apellido, junto el grado de doctor, tan acreditados y respetados, que llegó
a tener un prestigio mayor que el de un autentico titulo nobiliario.

Nuestra deuda- Los ex alumnos de las Escuelas Públicas Olóriz , y vecinos del antiguo barrio de Marjalena / Marchalenes, tenemos contraída una deuda desde que en el año 1919, se inaugurara el Colegio Público, que en lo alto de su frontispicio brilla el glorioso apellido Olóriz. Ojalá, que esta sencillísima semblanza, despabile nuestros corazones, y juntos Ayuntamiento de Valencia, Facultad de Derecho, Colegio de Abogados, y Real Sociedad Económica del País, para que juntos, perpetuemos el homenaje, que desde hace tanto tiempo merece tan insigne humanista.


A modo de preámbulo.-
La búsqueda de la documentación para poder pergeñar la presente semblanza biográfica destinada ha glosar y propalar el magisterio que impartió el Doctor Olóriz, ha estado lleno de dificultades, principalmente hemos tropezado con la creencia popular, que con cerrazón mantenía, que la profesión de tan relevante personaje fue la de medico, y el otro gran inconveniente, fue debido a que a la hora de empezar la elaboración de la presente semblanza, en esos momentos, se encontraban realizando obras de adecuación en el histórico edificio de la Universidad.
Exigua es la documentación encontrada en su emplazamiento provisional de la calle de Enguera, no obstante hay que señalar las facilidades que nos dispensó el personal que esos momentos se encontraba al frente de ese Archivo provisional.

La búsqueda en la Biblioteca del Colegio de Abogados de Valencia, resulto infructuosa también, por cuanto en esos momentos no se pudo localizar ningún soporte documental,
es de justicia reconocer el atinado consejo ofrecido por don Jesús Villalmanzo Cameno, quien fruto del mismo, nos ha permitido encaminar nuestra bisoña andadura en materia de investigación biográfica.
La mayor aportación documental las hemos conseguido en los Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares) y Archivo Histórico Nacional (Madrid).
De interés resultaron también los documentos encontrados en la Biblioteca del Ateneo Mercantil de Valencia, Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas, Archivo de la Real Sociedad de Amigos del País. Gracias, para don Daniel Benito Goerlich, responsable del Patrimonio Cultural de la Universidad de Valencia, quien por su personal intervención fue restaurada, adecentada y restituida en el lugar originario, la placa, que en el año 1924, le fue dedicada al Doctor Olóriz y gracias de nuevo, por la fotografía que nos proporcionó del Vice-rector de la Universidad Valentina. Gracias también, al profesor don Miguel Llinares Raga, por las exclusivas fotografías aportadas de antes de ser mejorado el monumento instalado en el jardincillo situado dentro del
grupo escolar que lleva su nombre.
He dejado aparte a una persona de especial relevancia, que me ha ayudado a perfeccionar aspectos valiosos con respecto a la ordenación de la presente semblanza. Se trata del Cronista oficial de la ciudad de Silla, don José Antich Brocal, que desde 1975, mantenemos una cordial amistad, nacida de su fina percepción literaria y por mi condición de corresponsal de prensa, en esa entrañable ciudad del l`Horta Sud.
Gracias a todos los organismos mencionados, y de manera muy especial a las personas que me distinguieron con trato tan deferente.
El autor

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