sábado, diciembre 27, 2008

Marchalenes: poblado, arrabal, o partida, nunca alqueria (XII)
Marchalenes: poblado, arrabal o partida, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia. (Misceláneas de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá

Exponíamos en nuestro capitulo anterior que.-“(…) Asensio Cañizares, en su Nomenclátor, correspondiente al año 1876, p. 188, concede carta de naturaleza y dice.-Distrito de Serranos. Barrio Sexto. Calles, Marchalenes, Montañana (desaparecida, junto biblioteca Juanot Martorell), Poblado. Casas de Real (Antiguamente Vía de Bétera, en el año 1934 se rotuló con el nombre de calle Actor Mora (coloquialmente conocida como carrer Mija Galta).Caminos. Nuevo de Burjasot (actual avenida Burjasot), Llano de la Zaidia, Viejo de Burjasot (desde 1968, calle Bautista Esteve Ximeno), Viejo de Liria (restos de la calle Marchalenes junto Huerto de la Estrella). Travesía de Marchalenes, vulgarmente denominada del Barranquet (desde 1940, calle Arzobispo Fabián y Fuero).La lectura del parágrafo anterior ha movido a que algunos vecinos quieran conocer los nombres que anteriormente tuvo la actual calle de Arzobispo Fabián y Fuero, por lo tanto en el presente capítulo queremos satisfacer a todos los interesados en conocer los diferentes nombres por los que ha sido conocida desde la remota antigüedad la actual calle Arzobispo Fabián y Fuero. Lo primero que deseamos exponer es que la actual calle Arzobispo Fabián y Fuero no guarda ningún parecido geomorfológico como la que antaño gozaba (hasta la década de los años setenta), esta peculiar vereda donde formaba un zigzag que venia a salir por donde ahora se encuentra la calle Málaga próxima a la avenida Burjasot, por medio discurría la caudalosa acequia de Mestalla y en tan gran emporio se conformaban los brazos de Algirós, y Rambla donde habían plantados muchos árboles de moreras, en aquella época de la efervescencia de la cria del gusano de seda. El primer documento encontrado hace referencia ha Camino Azagador de Paterna, consta en una escritura de compraventa fechada en el año 1709, en la que Don Alfonso Zanoguera, Gentil Hombre de Cámara del rey y poseedor del Mayorazgo que fundara el Doctor Don Joan Marco de Bas, dice.-“Y a los de mi Consejo, presidentes y oidores de mis Audiencias y cancillerías y a otros cualquier mis jueces y justicias de estos mis reinos y señoríos que guarden y cumplan, y hagan guardar y cumplir esta mi carta y lo en ella expresado. Dado en Madrid a Veynte y tres de Julio de mil setecientos y nuevo. Yo el Rey. “Molino de la Marquesa (…) y el otro llamado de Bas en el distrito de Marchalenes (…) que linda dicha novena parte de tierra, por un lado con el Camino Azagador de Paterna, acequia en medio (…)”. En el apunte que sigue, hacemos referencia a la nota que aparece en la pagina 58, apartado 26, del libro debido a nuestro muy admirado historiador cassolà d` adopció Ignasi Mangue Alférez, titulado “Marxalenes: de (…) 2001. ”En la Vega de Valencia y Camino Azagador nombrado de Paterna que tiene su entrada por la bajada del Puente Nuevo sobre la izquierda y su salida, a otro lugar de Paterna, a los veinte y un días del mes de Octubre de mil setecientos y cinco años (…) La composición del Camino desde el Puente después de la baxada del Puente Nuevo y Partida llamada del Quemador hasta pasado, las casas comúnmente nombradas de Tendetes, adonde da buelta el Camino de á Paterna, ha corrido siempre según se presento por el lugar ó comun de Campanar…AHMV, Propiedades y lindes y amojonamientos, exp.2(1765). Una noticia curiosa de cuando discurría el año 1897, dos emprendedores metalúrgicos valencianos, Miguel Devís Pérez y José Noguera Chuliá, fundan en esta calle en aquellos tiempos nombrada Primera Travesía de Marchalenes, los Talleres Devís -Noguera. La nave original se conserva en buenas condiciones, no así el edifico de oficinas, ni el pasaje que conectaba la antigua calle de Marchalenes (actualmente Doctor Olóriz), con el Llano de la Zaidia (en la actualidad Avenida Constitución). Aquellos embrionarios talleres después se trasladaron al Camino Real de Madrid. Cuando se trasladaron, después las dichas instalaciones pasaron a ser utilizadas por los Labradores de la Vega, que por aquellos tiempos se encargaban de la limpieza y baldeo de Valencia, era su gerente y se encontraba al frente de dicha empresa de servicios don Antonio Cebriá Ballester.*** Últimamente el Consejo de Administración de RENFE-Operadora, en su reunión de ayer, día 28 de noviembre de 2006, aprobaron la constitución de ERION, Mantenimiento Ferroviario, S.A., Sociedad participada en un 51% por Vossloh España y en 49% por RENFE. ***Nombres por los que desde hace más de trescientos años se ha conocido la actual calle Arzobispo Fabián y Fuero -Camino Azagador de Paterna. Escritura 1709. -Travesía de Marchalenes (popularmente barranquet). Nomenclátor 1876. -Primera travesía de Marchalenes. Anuncio Municipal. Periódico Las Provincias 1919 -Calle Trinquete. Plano urbano de Valencia. 1926(popularmente calle Trinquet) -Arzobispo Fabián y Fuero. Acuerdo Municipal 04-09-1940. Continuara.
Fotos.- Juan B. Viñals Cebriá

sábado, diciembre 20, 2008

Marchalenes: poblado, arrabal, o partida, nunca alqueria (XI)

Marchalenes: poblado, arrabal, o partida, nunca alqueria (XI)
Marchalenes: poblado, arrabal o partida, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia. (Misceláneas de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá

En capítulos anteriores explicábamos que habíamos observado el fenómeno que los grandes hombres de la historiografía de Valencia que habían participado en la elaboración del documento que aparece publicado en el Nomenclátor de 1873, (la relación de las personalidades figuran en nuestro capitulo IX), ninguno de ellos hace mención al nombre de tan típico barrio, aun cuando queda especificado textualmente que:
“Es innegable que el dilatado Barrio circunvecino de dicha Puerta es el más precioso de la Ciudad”. Otro acontecimiento que viene a corroborar cuanto hemos dicho anteriormente, es nada más, ni nada menos, que las “Observaciones sobre la Historia natural, Geografía, Agricultura, Población y Frutos del Reyno de Valencia. Por Don Antonio Josef Cavanilles.Por Orden Superior.En Madrid, en la Imprenta Real, año de 1795”. Después de que haber narrado el sabio Cavanilles todo cuanto habia visto en su recorrido por los alrededores de la ciudad de Valencia, al aproximarse a nuestro territorio deja el camino natural, se adentra por la calle Sagunto, donde la narración prosigue de la manera siguiente.- “(…) La calle de Murviedro es un arrabal tan capaz que podria por si sola formar una ciudad decente. Prolóngase cerca de un cuarto de legua con edificios unidos a una y otra acera, sin los muchos que quedan ocultos en el campo; desminuye al fin el numero de casas, y se descubre por todas partes un terreno igual, fértil y sumamente aprovechado, Cáñamos, trigos, maíces, judías y hortalizas ocupan alternativamente las áreas, sobre las cuales sale aquel inmenso bosque de moreras, cuyo fruto es casi imposible calcular. Al Poniente de este arrabal yace la corta aldea llamada de la Esperanza, y más a allá, no lejos de la ribera del Turia, Campanar, pueblo en otro tiempo de 80 vecinos, y actualmente de 300(…)”. Como hemos podido comprobar, el escrito que antecede corresponde cuando finalizaba el siglo dieciochesco, cuando el botánico Cavanilles, se dispone a desplazarse al pueblo de Campanar, y lo hace de manera extraña atravesando la ruta de los Ollers (actualmente calle Olba), hasta alcanzar el desaparecido convento de la Esperanza (Huerto de la Estrella, edificado en parte sobre el principio del camino Real Liria a Marchalena) como nos muestra el plano adjunto realizado por tan ilustrado erudito, y después se adentraría atravesando por el puente del “anaell” (Plaza Poeta Salvador Rueda), cuando lo normal hubiese sido caminar junto los pretiles del puente de Serranos y dirigirse al Pont Nou o de San José, donde se encontraba precisamente el camino de Campanar, camino, que queda acreditado que se encontraba en ese lugar, según se puede comprobar en el plano del Padre Tosca, que se exhibe en el Ayuntamiento de Valencia. Queda más que demostrado que el erudito Cavanilles, al encontrar distorsionado el nombre de Marchalenes decidió silenciarlo como así mismo ocurrió en el documento rescatado por Carboneres, en su nomenclátor de 1873. Tres años después Asensio Cañizares, en su Nomenclátor, correspondiente al año 1876, p. 188, le concede carta de naturaleza y dice.- Distrito de Serranos. Barrio Sexto. Calles, Marchalenes, Montañana (desaparecida, junto biblioteca Juanot Martorell), Poblado. Casas de Real (Antiguamente Vía de Bétera, en el año 1934 se rotuló con el nombre de calle Actor Mora (coloquialmente conocida como carrer Mija Galta).Caminos. Nuevo de Burjasot (actual avenida Burjasot), Llano de la Zaidia, Viejo de Burjasot (desde 1968, calle Bautista Esteve Ximeno), Viejo de Liria (restos de la calle Marchalenes junto Huerto de la Estrella). Travesía de Marchalenes, vulgarmente denominada del Barranquet (desde 1940, calle Arzobispo Fabián y Fuero).En este último Nomenclátor, es cuando encontramos el progreso de la utilización del distorsionado Marchalenes, Don. Antonio José Cavanilles y Palop (nació en Valencia el 16 de enero de 1745 y fallecido en Madrid el 5 de mayo de 1804) fue historiador, botánico, naturalista y geólogo. Se ordenó sacerdote en Oviedo en 1772, cuando ser botánico y cura iba unido en la mayor parte de las ocasiones. Entregado a la docencia, marchó a París en 1777 para estudiar botánica con Antoine Laurent de Jussieu. Don Antonio José Cavanilles Palop, fue un genio entre los Genios. Así lo han calificado cientos de historiadores, naturalistas, montañeros, biólogos, botánicos y científicos a lo largo de los tiempos. Don Antonio José Cavanilles y Palop fue un GENIO de su época. Y GENIO en mayúsculas, ya que estudió nuestras montañas, animales, plantas, pueblos y gentes de una manera tan exacta y minuciosa que nadie al día de hoy ha podido igualar. Por lo tanto, he aquí nuestra extrañeza y por eso notamos en falta que tan esforzado y meticuloso investigador ignorara el nombre de este territorio como las consecuencias de la problemática del cultivo del arroz que en estas tierras se cultivaban, ya que al botánico valenciano le preocupó, y su lucha se inscribe dentro de la polémica en torno a la relación entre este cultivo y las epidemias de tercianas vivida por la sociedad valenciana del siglo XVIII, que aparecen en sus trabajos, recogidos en multitud de estudios. Continuará.
Fotos.-Juan B. Viñals Cebriá

domingo, diciembre 14, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (X)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (X)
Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia.
(Misceláneas de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá

En el preámbulo de los dos artículos precedentes exponíamos que en el transcurso de nuestras personales investigaciones hemos observado que algunos de los más excelsos eruditos valencianos de diferentes épocas prefirieron ignorar, o bien silenciar en sus documentos, los imprecisos Marchalenes/Marjalenes. Al día de hoy aun se hace más patente tal confusión, cuando sorprendentemente grandes personalidades del saber, cuando escriben en valenciano, o inclusive castellano, abrazan como tabla de salvación el anacrónico Marxalenes. La pregunta que surge de inmediato es la siguiente. ¿Cómo se suscitó la distorsión de este topónimo tan valenciano? Ha esta pregunta cabe contestar, que lo encontrado más aproximado a MARJALENA nombre originario de nuestro peculiar territorio es lo escrito por el Doctor Bartolomé Combes, ilustrado cura del circunvecino pueblo de Campanar, quien en 1714, dejara escrito lo siguiente.-“Encaminose en drechura al llano de la Zaydia, de allí por Marjalenas al Convento de (…).” (Sic)Para autentificar cuanto hemos escrito en nuestro primer parágrafo del presente capítulo de la mano de Manuel Carboneres (1873), Archivero del Ayuntamiento de Valencia, reproducimos los principales fragmentos de un extensísimo documento datado en 1779, donde participan algunas de los más distinguidas personalidades de la historia de Valencia de los siglos XVIII, y XIX, y en cuyo documento se buscan todos los adjetivos para no mencionar el determinativo nombre de nuestro barrio, o arrabal.“(…)
El primer punto de que trata el proyecto es la ampliación de los Muros de esta Ciudad, señalando los límites por donde podrán dirigirse, fundándose en las sólidas, justas y útiles razones que se expresan, suponiendo que seria la tercera vez que se amplificaría la Ciudad, lo que iremos descubriendo en este documento. Pagina VI, parágrafo segundo.-“
El segundo proyecto y que puede suplir al primero, en algún modo para el intento, es abrirse el Portal Nuevo, que se halla junto el convento de San José.En la última extensión de la ciudad, hecha como se va dicho en tiempo del Rey d. Pedro IV de Aragón, solo quedaron las Puertas antiguas (…)”Las referencias concretas a nuestro barrio y que se silencia su nombre, son las siguientes.- “(…) En inteligencia de todo vamos a exponer nuestro dictamen sobre el punto de abrirse el Porta Nuevo.Es innegable que el dilatado Barrio circunvecino de dicha Puerta es el más precioso de la Ciudad por estar elevado entre Poniente y Norte y por consiguiente gozar de los aires más saludables que vienen de la parte de los montes; sus aguas son las más excelentes del resto de la Ciudad, porque sus manantiales son disputa los más tersos y puros, ya por la proximidad del río, ya porque no teniendo inmediación de los valladares que cruzan por el centro de la misma, no participan de su por sus hidrofilacios de las inmundicias que ellos arrastran; pero también es cierto que en medio de tan excelentes ventajas, no hay Barrio menos habitado que personas de distinción, sin embargo de que en él se encuentran muchas casas grandes y acomodadas, sin duda, por no pasar por la incomodidad de buscar las salidas de la Ciudad, que se hallan muy distantes y extraviadas: Con que abriéndose dicha Puerta Nueva es indudable que muchos irían gustosos a establecerse en aquel Barrio, que entonces seria el más apreciable por la excelencia del terreno, y por la comodidad de poder salir prontamente al campo a que seguiría forzosamente, que siendo dicho Barrio muy abundante en huertos y patios despoblados necesariamente se edificarían en ellos muchas casas por la mayor ventaja que podrían producir, y en esta parte se dilataría y ensancharía la población para sus habitadores; y por consecuencia se desahogaría mucho la estrechez en que se vive en el resto de la Ciudad por la escasez de casas grandes , y así serian menores los alquileres que en el día se pagan. Y he aquí una de las grandes utilidades que se seguirían de esta operación, y por ahora supliría de algún modo a la primera parte del Proyecto de extender los muros de la Ciudad.La segunda razón de utilidad y conveniencia que se seguiría a más de la comodidad, que lograrían los habitadores de aquella tan preciosa parte de de nuestra vega de extramuros en introducirse en la Ciudad, sin el rodeo que ahora, es el desahogo del gran comercio y concurso que entra por las Puertas de Serranos y Quarte, por las cuales se introduce todo cuanto viene por la parte de Castilla, la Mancha, Aragón (…)”.Se observa como fenómeno extraño, que todos de todos los grandes hombres de la historia de Valencia que intervienen en la elaboración del mencionado documento (relación que figura en el capitulo anterior), ninguno haga mención al nombre del barrio, cuando si queda especificado en el mismo que es.- “Es innegable que el dilatado Barrio circunvecino de dicha Puerta es el más precioso de la Ciudad” Continuará.
Bibliografia: Manuel Carboneres Quiles.-"Nomenclator de Valencia 1873".
Fotos.-Juan B. Viñals Cebriá

lunes, diciembre 08, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (IX)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (IX)
Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia. (Misceláneas de su historia)
Juan B. Viñals Cebriá
Dejábamos señalado expresamente en el capítulo anterior que en nuestras particulares investigaciones hemos observado que algunos de los más excelsos eruditos valencianos en sus respectivas épocas prefirieron ignorar en sus documentos escritos los imprecisos Marchalenes/Marjalenes. Al día de hoy aun se hace más patente la confusión, cuando sorprendentemente grandes personalidades del saber, abrazan como tabla de salvación el anacrónico Marxalenes. La pregunta que surge de inmediato es la siguiente. ¿Cómo se suscitó la distorsión de este topónimo? Ha esta pregunta cabe contestar, que lo más aproximado encontrado al nombre de nuestro peculiar territorio posiblemente sea lo escrito por el Doctor Bartolomé Combes, ilustrado cura del circunvecino pueblo de Campanar, quien en 1714, dejara escrito lo siguiente.-“Encaminose en drechura al llano de la Zaydia, de allí por Marjalenas al Convento de (…).” (Sic)Para autentificar cuanto hemos escrito en el primer parágrafo del presente capítulo de la mano de Manuel Carboneres , Archivero del Ayuntamiento de Valencia, reproducimos fragmentos de un documento de 1873, donde participan lo más distinguido de las letras valencianas.-
“Escrita tenia la introducción o prólogo del nomenclátor, cuando a mis manos vino el libro de Documentos de Actas pertenecientes al año 1779, y encontrando en dicho libro un informe suscrito por D. Mauro Antonio Oller y Bono, D. Bernardo Ynsa para que se abriera al publico la Puerta de San José, he creído oportuno publicarlo, por ser inédito y para que tengan conocimiento de él los lectores, por contener dicho informe muchos datos históricos, y noticias curiosas de esta ciudad. Para la confección de este Nomenclátor me han servido de mucho los escritos de D.A. Orellana, D.L. Lamarca, de quien copio algunas notas. D. V.Boix, y D. J. Gárrulo, que han hecho trabajos de esta índole: doy paso las más expresivas gracias a D. José Calbo, arquitecto de este Municipio y a D. Manuel Calbo por haberme suministrado algunos antecedentes históricos referentes a puertas y calles.He aquí el informe:
MUY ILUSTRE SEÑOR: En cabildo de 19 de enero del año pasado 1778, se vio la carta adjunta de don Pedro Francisco de Pueyo, Intendente de este Exerto, y Reino, remitiendo a esta ciudad la representación que le habían hecho los entonces Señores Síndicos Procurador General y Personero del Público D. Matías Perelló y Marqués de Mirasol, que también acompaña en orden basto Proyecto, que se les propuso de ampliar los Muros de ella, con la extensión, que la misma representación explica, y de abrir la Puerta llamada vulgarmente Portal Nuevo, que se halla junto al Convento de San José, todo a fin, de con presencia de los antecedente que obrasen en el asunto, y sobre igual o semejante proyecto expusieron V. S.S. sa dictamen: Pensamientos verdaderamente sublimes, a ser asequibles en todas partes, y que a la verdad darían mucho honor a infinitas ventajas a esta Ciudad y su Pueblo(…).El primer punto de que trata el proyecto es la ampliación de los Muros de esta Ciudad, señalando los límites por donde podrán dirigirse, fundándose en las sólidas, justas y útiles razones que se expresan, suponiendo que seria la tercera vez que se amplificaría la Ciudad (…)”.Continuara.

sábado, diciembre 06, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VIII)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VIII)
Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia. (Misceláneas de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá

Para los lectores que por primera vez entran en este portal, a manera de introducción les diremos que lo que en este blog se viene escribiendo sobre el originario nombre del Marchilienam del Repartiment, territorio lacustre situado al norte de la ciudad de Valencia, vora el desaparegut riu, y de su histórica, contando siempre con sus correspondientes soportes documentales, o con los válidos testimonios de personas de solvencia que son merecedores de toda nuestra confianza. Fruto de las enseñanzas extraídas, nos permite seguir manteniendo con toda firmeza, que el nombre de este poblado o arrabal emergió como consecuencia de las tierras marjales que se formaban en aquella extensa explanada, llanura o conca. Otra cuestión, que queremos aclara es que en ningún documento de los consultados aparece el calificativo de alqueria. En el presente capítulo salimos nuevamente a la palestra para objetar, aunque de manera extremadamente cordial, con nuestro admirado Ignasi Mangue, laborioso historiador cassolà de adopció, por el titulo dado a su libro.- “Marxalenes de alquería islámica (…). 2001.”Del referido libro, extraemos de su introducción este significativo parágrafo, el cual nos muestra las muchas dudas que mantiene su autor con respecto al significado del nombre que identificaba a una franja de tierras marjalencas en este territorio a la vera del Turia.-
“La mayoría de lugares que nos rodean y dan forma a nuestra existencia en el día a día de nuestras vidas suelen tener un nombre que se corresponde con una identificación más o menos histórica de elementos pertenecientes al universo cotidiano de nuestros ancestros, o simplemente hechos y acontecimientos ordinarios de nuestro presente o pasado más inmediato. Aunque bien pudiera suceder como en el caso que nos ocupa, que la palabra que identifica el espacio geográfico de coexistencia con nuestros vecinos, nos resulte un anacronismo de difícil entendimiento y el origen de su nombre histórico nos sea desconocido e irremediablemente extraño (…).”
Leído lo que antecede, en sucesivos capítulos intentaremos desentrañar el enigma, y al mismo tiempo expondremos de nuevo cual fue el origen de tan controvertido nombre. En nuestras investigaciones hemos encontrado que algunos de los más excelsos eruditos valencianos, prefirieron ignorar en sus documentos los imprecisos Marchalenes/Marjalenes. Al día de hoy aun se hace más patente la confusión cuando sorprendentemente personalidades del saber abrazan como tabla de salvación el anacrónico Marxalenes. La pregunta que surge de inmediato es la siguiente. ¿Cómo se suscitó la distorsión de este topónimo? Pero antes de responder diremos que también observamos que estos y otros enigmas suceden, igualmente, con los nombres de los circunvecinos Tendetes, l`Olleria, Benicalap, etcétera, como queda manifestado en algunos de ellos en el Repartiment y posteriores documentos -que al día de hoy esconden su historia; una maraña de plazas y calles con nombres totalmente extraños a la originaria toponimia que se disfrutaban antaño estos entrañables poblados, alquerías, o llogarets valencianos.
Bibliografía
Ignasi Mangue Alférez.-“Marxalenes: de alqueria (…)”
Fotos.- Juan B. Viñals Cebriá

sábado, noviembre 29, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VII)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VII)
Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia.
(Recuerdos de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá

El PORTAL NOU
Nuestro entrañable y circunvecino portal Nou, quien con sus dos grandes atalayas, a semejanza de las torres de Quart, aunque de menor proporción, recibió varios nombres siendo el de Portal Nou, el más utilizado en aquella Valencia antañona, todo como consecuencia de ser el último que se abrió en el lienzo de la muralla del siglo XIV (1356). Sus dos atalayas miraban orgullosas todo el extenso territorio de las ubérrimas huertas de Marjalena/ Marchalenes. Las referidas torres, posteriormente también fueron conocidas por portal de Campanar, por su proximidad con este poblado huertano, y portal de San José, igualmente por su inmediación con el puente de este nombre. El puente de San José, desde principios del siglo XVII, se le asignó este nombre por encontrarse junto al convento del mismo nombre. Con respecto a su apertura difieren los cronistas locales, pero si seguimos la autorizada publicaciones de Manuel Carboneres Quiles, nos recuerda en su Nomenclátor de 1873,en el que se explica que "se consideró por el señor rey don Pedro IV de Aragón, 435 años ha, que eran precisas tantas puertas para desahogo de los vecinos y moradores de esta ciudad; y aún en el año 1419 se tuvo por conveniente abrir la puerta de que se trata, dicho coloquialmente portal Nuevo, con su dos significativas torres y a cuyo frente se construyó en el año 1606 su famoso histórico y pétreo puente de san José, o pon Nou. .
En el año 1707, por real orden de Felipe V, cerráronse las puertas de la ciudad, y entre ellas las del portal Nuevo o de San José, que ya en repetidas ocasiones habia sido clausurado a causa de diferentes, y diferenciadas circunstancias etc. Pero viéndose más tarde la necesidad de aliviar la recaudación de arbitrios de las puertas de Serranos y Quart - debido a la gran afluencia de comerciantes, artesanos de la seda y huertanos que transitaban hacia la zona de Campanar, Tendetes, l`Olleria, Beniferri, Benicalap, Benimamet y Paterna.- abriose a instancias de la ciudad el portal de San José, el día 20 de enero de 1780. Existía antaño una leyenda, o costumbre muy arraigada, y es cuando se encontraban unos marjalers, que rebasaban la gran puerta de entrada del Portal Nou, decían.- “Ja estem a València. -I quan havien sobrepassat la porta d'eixida deien, -ja estem a casa”.
En una lapida que habia instalada en este portal recogía las más reputadas efemérides que protagonizaron las mismas donde se podía leer lo siguiente: “(…) por este portal entraron las tropas invasoras francesas el día 14 de enero de 1812, capitaneadas por el futuro duque de la Albufera, general Suchet".
Relato que nos deja constancia de aquellos azarosos y agitados tiempos.- Dicen, que a las 8 de la mañana del día 28, de junio de 1808, dos columnas francesas avanzaron a retaguardia de la caballería, parándose a la vista de la ciudad. Al poco llego Moncey estableciendo su puesto de mando en una alquería que bien pudo ser Tendetes, y volvió a conminar a la rendición, recibiendo la misma respuesta. Sobre las 12 avanzaron las dos columnas francesas sobre las puertas de Quart y Sant Joseph. La primera se vio detenida por el foso delante de la puerta y el fuego de las piezas y el de fusilería desde lo alto de las torres, lo que les obligo a parapetarse en las casas próximas. La otra columna se vio sorprendida en su camino por el fuego del fuerte de la próxima torre de Santa Catalina. (La dicha torre de Santa. Catalina, se encontraba en la muralla que existía en el paseo de la Pechina, donde actualmente se encuentra la calle de Na Jordana), en ella, se construyó un fuerte con sacos terreros, un foso, posicionando 4 piezas de artillería, que hicieron retroceder y atrincherarse en las huertas entre las acequias de Rascanya y Mestalla, próximas al pont del anell, junto al molino del Palomar, después llamado molino de la Esperanza, donde en su hondonada se debió de posicionar la artillería francesa, precisamente serian estas piezas las que destruyeron gran parte del Convento de la Esperanza, en Marjalenes. Mientras en la puerta de Quart los franceses no podían avanzar ni retirarse, debido al nutrido fuego que recibían desde el cañón del primer piso y del de la puerta que ya no disparaba a través de la tronera, Joan Batiste Moreno, armado solo con una espada, se dedicaba a abrir la puerta para dispararlo y a cerrarla para cargar. Como la munición comenzaba a escasear, se dedicaron a cortar trozos de rejas y balcones para convertirlos en continuada munición en tan cruento enfrentamiento bélico.
Así las cosas y pasando grandes apuros, diose la circunstancia de que en la fecha que se expresa en la referida inscripción entraban las tropas invasoras con el mariscal Suchet al frente, por el inmediato portal de San José. Se dice que.-“Entre las monjas refugiadas en el cercano convento había una que era sobrina del mencionado mariscal del Ejército francés. Y habiendo recurrido a su distinguido tío, la religiosa carmelita obtuvo de él la tan necesitada ayuda y protección”.
Fue este convento de San José, según citan nuestros historiadores.- “Verdadero museo de valiosos objetos de arte, como cuadros y ornamentos sagrados”. Fue construido en 1588 y adornado con un hermoso zócalo de “rajoletes maniseres” (azulejos valencianos), del siglo XVIII y una bien trazada espadaña de estilo castellano.
Nuestro portal Nou, o de San José, con el puente -también de San José- o pont Nou, daba comienzo del itinerario hacia los históricos Paterna por Tendetes, y Liria (Edeta), a través de Burjasot. El que fue gran critico de arte Elías Tormo y Monzó después de mencionar la restauración de este puente de San José en 1607, comenta: "Posteriormente ha sido feamente ensanchado, perdiendo las grandes esculturas".
Efectivamente, las esbeltas imágenes de San Luís Beltrán y Santo Tomás de Villanueva fueron retiradas al almacene municipal y, desde hace pocos años, adornan el acceso al puente de la Trinidad, por la parte de la calle Pintor López; mientras que las barandas de hierro del viejo puente de San José -destruidas por la riada del año 1957-y fueron nuevamente colocados los petriles marmóreos, sobre el pretil izquierdo destaca una bien esculpida imagen de San José. Las crónicas de la época dicen,-“El día 19 de Marzo de 1951, es una fecha de feliz recordación para todo el mundo que ama y siente las fiestas de las fallas, en tan señaladísimo día, fue solemnemente inaugurado el monumento a San José, Santo Patrono de las fallas en el puente que sobre el río Turia lleva su nombre en Valencia. El acto estuvo presidido por el Ministro de Educación Nacional, don José Ibáñez Martín, la Fallera Mayor de Valencia Pilar Ibáñez Martín-Mellado. A los que acompañaban Autoridades y, Maruja Peiró Lázaro, Fallera Mayor de Doctor Olóriz –Arzobispo Fabián y Fuero y, respectivas Cortes de Honor. Bendijo el monumento el Arzobispo de Valencia don Marcelino Oloachea y Loizaga.Amenizó tan importante acto, la banda de música del Regimiento de Infantería nº 21, quien entre otras interpretó. -El Fallero, se cerró el acto, a los sones de los Himno Regional Valenciano que fue coreado por el numerosísimo público asistente. En último lugar, sonaron los compases del Himno Nacional de España. ***
El monolito sobre una peana de color imitación de los pretiles del río, se encuentra el Patriarca San José artesano de 2,40 metros de altura, esta labrado en piedra, en el que el santo figura de pie junto al niño Jesús sentado frente al banco de carpintero, idealista a la manera clásica y moderno en su factura, es obra del galardonado escultor valenciano, don Octavio Vicent Cortina (Premio Nacional de escultura), ayudado por el marmolista Roca Doménech; dicho monumento está esculpido sobre piedra de mármol nacional blanco, circunda parcialmente la peana un pequeño enrejado que sirve para depositar los ramos de flores; en el centro del mismo, figura la silueta en hierro del escudo de la comisión de la falla de Doctor Olóriz- Arzobispo Fabián y Fuero.En el monumento figura este expresivo texto: LAS FALLAS A SU SANTO PATRÓN Esta tan interesante iniciativa corrió a cargo del entusiasta y dinámico fallero don Manuel Lahuerta Grancha, (presidente de la falla Doctor Olóriz, organizadora del acto y, miembro de la Junta Central Fallera), El monumento fue costeado por suscripción popular de Valencia y de manera particular por todo el mundo de las fallas. Terminado el acto religioso la Fallera Mayor de Valencia acompañada por las autoridades asistentes al acto y falleras se dirigieron a la Casa Valenciana de Caridad donde se sirvió una comida de honor para todas las personas acogidas en tan benéfico centro valenciano.
Lamentablemente hace unos cuantos años el monumento sufrió el ataque por parte de algunos vándalos y como consecuencia de la agresión sufrida apareció roto el mazo que en su mano sostenía el niño, tristemente la restauración se hizo con un mármol de diferente tono. EL PORTAL NOU, O DE SAN JOSÉ
Hoy día el portal ya no existe, fue derribado en el año 1868. Algunos de sus fragmentos se pueden encontrar en el interior de la hondonada del túnel que circunda próximo a la Casa de Socorro.
En el lugar donde antes se encontraba el mencionado portal Nou, ahora en la actualidad se ha levantado una columna toscana renacentista, con una imagen de la Virgen del Carmen de gran veneración en esta popular barriada.

Bibliografía
Juan Luís Corbin Ferrer
Juan B. Viñals Cebriá.

sábado, noviembre 22, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VI)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VI)
Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia. (Recuerdos de su historia)
Juan B. Viñals Cebriá
La puerta principal de la al quería de Guinart, cuya entrada se encontraba en el originario “camí de Burjassot” donde formaba esquina y en ese lugar había una “font”. La otra esquina con la que se formaba la entrada del legendario “camí” era una planta baja donde había una tienda: “botigeta de Ramoneta” y en el piso alto tenía la vivienda la familia el “tío Pepitón”, que en la década de los años treinta, fue nombrado alcalde Pedáneo de barrio. Como queda señalado, la conocida coloquialmente en sus postreros momentos como “alquería de Barriga”, en realidad se trataba en sus mejores tiempos de la alqueria de Severino Guinart, (1679) por ser la que te encontrabas primero en el importante camí de Burjassot (después un tramo rotulado calle Bautista Esteve Ximeno).El luego conocido “Camí vell de Burjassot” comenzaban sus números impares, con cuatro casas, sin ningún alto y su techo estaba cubierto con tejas morunas. La casa que hacia esquina con la calle de Marchalenes (antiguamente era por donde comenzaba el “Camí Real de Marchalena, a Lliria”), donde precisamente se encontraba la “botigeta de Ramoneta”, continuaban un grupo de once casas con una solo piso, aunque los últimos edificios disponían de dos alturas.
Recordar que en algunas de estas plantas bajas estaba la “botigeta del tío Pedro” y justo al lado de la “carbonería”; después unas viviendas y luego les separaba un campo, cercado también de “puncheres” y seguidamente cuatro plantas bajas con dos pisos de altura cada una. Esta finca era la más alta de este tramo. En la primera casa se encontraba la “paradeta de cacaus i tramussos” y a continuación la “botigeta de Filo. Las otras dos casas tenían tan solo una altura. Las cuatro siguientes eran de menor elevación pero también contaban con dos pisos cada una. Quedaba prolongada esta calle por un trozo de campo para huerta y, seguidamente, se encontraba la “casa del Marino”, que se localizaba por el otro lado adosada a los muros del huerto de la Estrella. La mencionada “casa del Marino” por su ubicación y forma, por la década de los años cuarenta, se desarrollaron interesantes escenas de una película inglesa.
Esta última casa reseñada como queda dicho; quedaba unida junto a los muros del huerto de la Estrella, residencia que fue de dos importantes políticos, el primero Faustí Barberá, y en la segunda década del siglo XX, y antes de ser Colegio de Monjas Mantellate, tuvo su residencia don Luís Lluch Garín, con su numerosa familia el huerto, poseía su puerta principal encarada al norte, y figura rotulada en el número 80 de la calle Marchalenes. Entre los muros de este huerto y el edificio en ruinas de enfrente, eran concretamente los restos del que fue renombrado Convento de la Esperanza, donde si torcías a la derecha podías acceder a la replaçeta, donde se encontraba establecido el afamado horno de la Esperanza (1509); si continuabas hacia Benicalap te encontrabas con las ruinas sobrevenidas durante la guerra del francés (1811), y extensos huertos que fueron propiedad de las religiosas agustinas.Después de comenzado el siglo XX, en una parte de los terrenos del huerto se construyó un triturador para la elaboración piensos para el ganado. Esta edificación tenía forma de casilla, pero sus cubiertas eran de tejas. Precisamente por debajo de esta nave discurría la acequia denominada “braç de Petra”, que figura en el Repartiment, Al lado más saliente había una finca con dos plantas bajas y su correspondiente piso alto. Estas dos casas estaban rotuladas con el número 90. Las últimas de la parte derecha de la calle Marchalenes después de construirse en el Camí Nou (1897), terminaban junto a la senda que formaba el muro del convento y a la otra parte del almacén de Obras Públicas y la caseta de los peones camioneros. Frente a estas referidas casas y antes de alcanzar el camino de Burjasot existía un amplio espacio y camino carretero donde se encontraba la “font” y la “bassa de la acequia de Petra, donde se conformaba “el Golerò”. La primera acequia después atravesar el referido huerto del convento, surgía junto a la alquería del Ciri, o Giner, y después fluía frente el caserío de la Olleria (reducto de los artesanos Olleros), la segunda acequia el Golero atravesaba descubierta hasta llegar a los muros del huerto de la Estrella, y por dentro del mismo per sequies i sequiols llegaba el agua hasta las huertas más bajas de esta partida, en el tramo descubierto había un rústico puente de gruesas piedras de rodeno, señalizado con sendos pilones de piedra de regular altura que servía para la señalización, de carros y caballerías y a los escasos vehículos a motor que circulaban por los años 1940 al 1945, que es cuando se cubrió la acequia y se plantaron tres árboles junto al Golerò y de los que ahora tan solo queda un platanero en medio de un bonito seto o rotonda, frente al referido huerto, la avenida de Portugal, avenida de Burjasot, calle Fidalgo y el desaparecido tramo de la calle de Marchalenes.
Retomando nuevamente el principio de los números impares de lo que quedó del antiquísimo nombre de Marchalenes diremos que: la suave inclinación referida al principio de esta calle, en la parte izquierda antes de llegar al ángulo que formaba la calle, existían unos corrales dedicados a cebaderos de animales porcinos, propiedad de la familia de los Bonica , después unas plantas bajas que a sus moradores se les conocía como les de Salom , a continuación una ebanistería y así hasta la calle la Bomba (assusac), este rincón se componía de varias casas, y entre otros recordaremos que entre sus vecinos se encontraban Rausell, valenciano y fallero de toda la vida, la paellera,celedonia, la peixcadora, la sordeta, mangraneta y también recordamos a el chache Hace más de medio siglo, discurría el año 1950, la calle de Marchalenes después de rebasar la calle de la Bomba, seguía largo trecho de casas compuesto por talleres y viviendas ocupadas entre otros por una pelleria, un taller metalúrgico, unos carreteros conocidos como los blancos, y entre otros recordamos a la puntillera, el gallego, una fábrica de abonos, otras viviendas y así hasta alcanzar el número 29 donde hasta el año 1939 albergaba el Casino Blasquista , centro político y de recreo donde en su teatro se celebraban funciones especialmente en valenciano. Después de este local había una finca compuesta por dos plantas bajas y dos alturas cada una, en este edificio residían entre otros la familia de un mestre obrer de vila, en el mismo edificio tenía su vivienda Venancio presidente que fue en el año 1950-1951de la falla de esta calle y padre del popular pirotécnico el traca, también residía y tenía su taller Juan Canet, gran innovador como artista de fallas infantiles. No quiero olvidar a Eulogio que como consecuencia de las gravísimas heridas sufridas durante la guerra civil le fueron amputadas ambas manos. Después la sombrerera, y la antigua alquería de Comeig que en la última escalera también existió hasta el año 1939 el casino Liberal, seguidamente los muros de la parte posterior del huerto de Gens, luego una pequeña senda que comunicaba la calle Marchalenes con la Avenida Burjasot, y a continuación un campo bastante grande empezando nuevamente cuatro casas con un piso en donde entre otros tenían su vivienda Enrique “el cacauero”, Doloretes “la de Palmera”, Manolo “el caragol”, así hasta la “casa dels ferrers”, artesanos de reconocida solvencia en reparación y construcción de aperos destinados a las huertas, luego estaba el corral “del forn”, la “porteta de darrere del Barber”, “la pórtala” de María la de “botifarra”, después la puerta accesoria del Casino de los Trabajadores, hay que significar la nula actividad política de este casino, más bien era el típico y clásico lugar de solaz esparcimiento de la mayoría del vecindario. A continuación el corral del “estanc del navero” (tabacos) y de la “tía Pepica la del segó”, Remedios la “tranviera”, después Rosa la de “Ximo”, a continuación un importante establecimiento regentado por Amparito la “carnissera”, un autentico Súper-Mercado de la época, donde se vendían toda clase de artículos para el hogar. Desde la última casa que había chaflán se accedía al camino de Burjasot, junto las desaparecidas vías del tranvía número 23 (Valencia, Burjasot-Godella). La casa de enfrente la ocupaba una tenda de olis y piensos, y por último se encontraba la escaleta de Amalín la del cachirulo, y seguidamente la conocida bassa del Braç de Petra, el Golero, i la fontHoy es imposible reconocer nada de lo que fue aquella típica calle, arteria principal del barrio de Marjalenes, donde la mayoría de sus vecinos eran modestos artesanos o trabajadores de diferentes oficios o profesiones y que podían presumir, entre otras cosas, de mantener una gran amistad y armonía entre todos ellos.Un personaje legendario en el cante valenciano fue el afamadísimo Ceguet de Marjalenes.Lo de Marchalenes-marxa i no alenes, pura anécdota, nada mas lejos de la realidad. La convivencia y la armonía tenían carta de naturaleza entre los vecinos de Marchalenes. Continuará
Bibliografía.Juan B. Viñals Cebriá.-“Marchalenes Huerta y (…)”.-2000.

sábado, noviembre 15, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (V)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia.
(Recuerdos de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá


RESTOS DEL ANTIC CAMÍ, CARRER, O RECIALLES

Transcurría el año 1937, cuando aparece el primer recuerdo de este lugar, hecho que guardo en mi mente con toda claridad y nitidez, es concretamente del principio de esta calle, o dicho de forma más correcta, al comienzo del resto que como calle quedó de lo que antaño fue el caminàs.
En mis retinas, entonces infantiles, guardo con entrañable cariño una estampa llena de bullicio y colorista simpatía. Discurría el año treinta y siete del pasado s
iglo. Y si entonces accedías del centro de la ciudad, antes de llegar a la desaparecida iglesia de la Virgen del Rosario, la calle adquiría una ligera inclinación hasta conseguir la rasante del mismo nivel que se producía, precisamente, en unas grandes piedras de rodeno que cubrían la acequia en este lugar y que era conocida como braç de Rambla, ramal de la acequia mare de Mestalla que procedía del molí de Bas, acequia que fluía junto a la antigua mencionada y desaparecida parroquia.
Rebasadas las referidas piedras rusticas de rodeno, en ese punto, o puente, de la referida acequia precisamente era el principio del que daba comienzo, desde el año 1919, el trozo en que quedó reducida la calle Marchalenes, y desde ese mismo lugar empezaba el empedrado y pavimentado del piso por medio de grandes adoquines rojizos, obra que se realizó por el año 1930 a instancias y solicitud del Casino Blasquista de la barriada.
Las primeras casas de la parte derecha, con techumbre en forma de uve invertida, rotuladas con el número dos, tenían tres puertas, al parecer con dos viviendas, sin ningún alto y formaba esquina con la senda del Ventrero, nombre que según alguno de los más viejos vecinos de este lugar lo tomaba de una famosa taberna que se encontraba en el contiguo Camí Barcelona (Avenida Constitución), esquina calle Ruaya. En la ya mencionada senda existía un obrador de preparar tanda (despojos de ternera y cordero), conocido su propietario como Camilo el tandero. Entre los números dos, y cuatro es por donde daba comienzo la mencionada senda y formaba un ángulo en la calle. La casona, o vieja alquería, de enfrente es en donde su fachada se podía contemplar el retaule de la Verge del Rosari. En su parte derecha esta casa terminaba con el muro del corral de la vivienda. Junto a una acequia, en la acera junto a la pared, se encontraba la font, en el centro de una carnicería. Y a la izquierda, esquina con la calle de Montayana, ahora existe la Biblioteca Joanot Martorell, que desde principios del siglo XX, los lugareños llamaban casa Barrinto)
La enorme casona que hacia esquina con esa calle, es donde lucía el mencionado retaule, el cual ocupaba la entrada de la senda del Ventrero y el principio de la calle Montanyana, estaba situada donde actualmente se encuentra la parada del metro de la línea número cuatro, incomprensiblemente rotulada con el nombre de Reus. La citada parada del metro y el mobiliario urbano allí existente, fue antiguamente el punto neurálgico del antic raval de Marjalenes, lamentable y errónea interpretación que hace de nuestra historia la dirección de los Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana y, por lo tanto, nos privan de dar a conocer nuestras verdadera historia; además en la pequeña reseña histórica que figura en las vidrieras, incomprensiblemente, los datos corresponden a la popular y contigua barriada de la calle Sagunto.
También figura equivocado el año de nacimiento de doña Concepción Piquer López, nombre y apellidos que corresponden a la universal y famosa tonadillera valenciana
Concha Piquer, que concretamente nació el día trece de diciembre de 1906
Retomando nuevamente este recorrido por el ahora desaparecido tramo de la calle Marchalenes, donde antaño se encontraba el principio de la calle Montanyana; donde en la esquina de la parte derecha había una peluquería, y en la otra esquina, en la parte izquierda, existía un viejo caserón habitado por numerosas familias procedentes de distintos lugares; este caserón por sus características era conocido popularmente como el corralot, y años antes se le conocía como la algepsería; la casa contigua se le conocía como casa Grancha, una modesta vivienda y taller de modistillas, donde destacaba el buen cuidado del corral, repleto de plantas y flores. Entre el muro del corral de esta casa y los campos de las huertas de la importante alqueria Guinart (últimamente de Barriga), por discurrían las aguas de la antiquísima acequia de Rascanya por este raval hasta que vertía sus aguas al mar por la ermita dels peixets de Alboraia. Los campos de la alquería de Barriga, estaban cercados por una clase de árboles que tenían unas pequeñas hojas verdes y pinchos en sus ramas, las cuales coloquialmente se denominaban les punxeres. Esta clase de arbolado alcanzaba hasta la misma portalà del corral de la alquería. La puerta principal de la entrada se encontraba el histórico camí vell de Burjassot donde formaba esquina y en ese lugar había una artesanal fuente. Continuará.
Bibliografía
Juan B. Viñals Cebriá.-“Marchalenes, huerta (…)”.-2000

sábado, noviembre 08, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (IV)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (IV)
(Recuerdos de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá

Nuestro territorio
Marjalena/Marchalenes es la denominación tradicional de una zona del septentrión de extramuros de la ciudad de Valencia, que partiendo del mismo vora riu, limitaba por el este con l`Acudia, al norte Benicalap, y poniente por Campanar. Desconocemos su extensión primitiva, y en ella se encontraban tanto la zona de les terres marjalenques a la vera del río, como el territorio contiguo que después de rebasar la Rambla, se localizaba la ubérrima huerta.
Marjalena, fue una singularidad en la misma ciudad de Valencia, aunque parecida a otros parajes de tierras lacustres en el viejo reino de Valencia. Antaño era la única y principal zona húmeda más próxima al centro de la ciudad, territorio donde nos recuerda un pasado más abundante de agua, antes que el hombre hiciese desaparecer la hondonada, llanura, o prado, de vora riu. La desaparición de las tierras marjalencas (humedales) pasó por diferentes fases y circunstancias, hasta fenecer definitivamente con la solución del llamado Plan Sur, inaugurado el desvío del cauce en Enero de 1972. Las tierras más próximas al Turia donde se conformaba la conca, en tiempos anteriores se cultivaron arrozales, y era aprovechada como pastoreo del ganado de reses (toros), como lo demuestran las históricas pinturas debidas al holandés, Anthonie Van den Wijngaerde (1563). Posteriormente la inmensa llanura fue utilizada como amontonamiento de los troncos traídos río abajo, por los intrépidos gancheros de los Serranos valencianos . Marjalena comprendía tanto las tierras de la llanura, o de la hondonada, que con alguna frecuencia eran inundadas por los desbordamientos del viejo Guadalaviar, como las fértiles tierras de la huerta, regadas por las caudalosas acequias de Mestalla, Rascanya, Tormos, el braç de Petra, el Golerò de l`Esperança, junto una diversidad de acequias menores, sequioletes y “ullals”. Las tierras marjales tan características de estos terrenos se debían además de las aguas excedidas del río, a la acumulación de las vertidas procedentes del barranco d`Endolça y otras pequeñas torrenteras que al día de hoy, aun podemos contemplar sus desniveles de el área que alcanza desde la parte de la avenida de Portugal, y calle San Pancracio, hasta alcanzar la calle Doctor Olóriz, próximo por donde discurría la acequia Algirós (entre la iglesia de Santiago Apóstol, y las Escuelas Olóriz)
Otras de las especiales características de estas tierras marjalencas
Los vecinos de intramuros de Valencia, acostumbrados como estaban a transitar por calles estrechas o sinuosas de la ciudad, cuando por cualquier circunstancia llegaban al luminoso Marjalena, y contemplar “les terres marjalenques” de esta partida o raval, contemplaban unas tierras de características muy diferenciadas a las que ellos estaban acostumbrados a contemplar en la huerta. Los otros humedales, se encontraban en l’horta Sud y por lo tanto muy distantes del gran núcleo urbano, por lo que es muy natural que las tierras marjalencas mas próximas fueran distinguidas con el determinativo nombre de Marjalena, mas afín al léxico empleado por los valencianos antes que apareciese la AVL (2001 la Generalidad Valenciana aprobó una ley que permitía crear la Academia Valenciana de la Lengua (en adelante AVL), según el preámbulo de la Ley de creación de la cual (7/1998), del 16 de septiembre). De las muchas partidas marjalencas que existían en el Siglo. XIV en la ciudad de Valencia, la única partida que ha permanecido con el nombre con la misma filosofía aunque con diferente grafía ha sido el popular raval d’extramurs de Valencia, tierras de agua, que una maraña de acequias y ullals que conformaban el antiquísimo y popular y raval de Marjalena/Marchalenes.
Continuara...










sábado, noviembre 01, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (III)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (III)
(Recuerdos de su historia)
Juan B. Viñals Cebriá


El botánico Cavanilles, siglo XVIII, es quien dijo.-“Nada desprecia el valenciano, nada le detiene ni amilana. Pásmese el observador al contemplar tantos millares de individuos luchando contra las calenturas y la muerte de vivir en sitios aguanosos (…).Allí cultivan el arroz, dan curso a las aguas, arrancan multitud de plantas que muertas aumentarían la corrupción, revuelven el suelo siempre cenagoso y cubierto de agua, y a fuerza de trabajo logran abundantes cosechas (…)”. El erudito Cavanilles en su importantísimo trabajo titulado.-“Observaciones (…)”, 1795, encontramos que no dejó escrito el nombre de nuestro arrabal, en tan importante estudio. El erudito, solo hizo referencia a su paso por este lugar con esta lacónica expresión “la corta aldea de la Esperanza”, con esta tan abreviada nota, Cavanilles, nos describe nada más, ni nada menos, que al loado convento de la Nuestra Señora de la Esperanza, y al histórico horno, que tiempo después pintara tan magnificamente Manuel Benedito Vives, con un solo reparo, el erróneo titulo: “El forn de Benicalap”, años después fue reproducida por la Diputación Provincial de Valencia.
Los descendientes de tan afamada familia de Forners (del forn de l`Esperança), son quienes regentaban dicho horno, cuando se pintara el mencionado lienzo, estos horneros en la década de los años noventa del siglo XX, regentaban, o aun regentan sus descendientes un horno, en una de las más importantes calles de la Pobla de Vallbona. Retomando la “distracción” del botánico, al silenciar el nombre de nuestro poblado, como igualmente hiciera entre otros Manuel Carboneres, convino velar el nombre, que escribir erróneamente el distorsionado Marchalenes.
La importancia de Marjalena
Importancia de este territorio mitad lacustre, mitad huertano. Hay que hacer constar que por importancia y trasiego, nuestro poblado, distrito o arrabal, contaba con tres estratégicas torres vigías la Torre de la Unión, Torreta de la Zaidia, y Torreta de Tendetes. Al respecto M. Sanchis Guarner, escribe.- “Fuera de las murallas, pero contiguo al recinto urbano, habían populosos arrabales, con zoco o mercado, mezquita y baños propios (…). Un poco más lejos, pero también con intima conexión y dependencia de la urbe, habia otros arrabales, como verdaderos poblados satélites; al norte del río, el de Villanova, por las cercanías de la calle de Alboraya, el del Alcudia por la calle Molvedre, y la Zaidia en Marchalenes”. (Traducido del valenciano).”
La huerta y sus moradores Capitulo relevante en este arrabal fueron sus abnegados labradores; ellas, y ellos, eran a diario los primeros que llegaban todos los días al Mercado de Abastos de Valencia, donde preparaban con destreza y donosura sus puestos, para seguidamente pasar a pregonar sus frutas y hortalizas con aquella su peculiar garantía, a la que acompañaban aquella eufónica y categórica voz que decía.- ¡Ja esta ací el Marjaler!, o ¡Ja esta ací la marjalera! -No habia nada más que hablar, ni que decir -estaba más que garantizada la excelente calidad de los productos.Continuara.

miércoles, octubre 29, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (II)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (II)
(Recuerdos de su historia)


Juan B. Viñals Cebriá



Por lo tanto nuestro antiquísimo poblado, hasta principios del siglo XIX, era como un paraíso donde podía yacer encubierta la fortuna para los hombres de propensión clara y pulso sereno. Hay quien piensa que en este poblado o arrabal, prendía el oro cual vegetal de las ramas de los árboles de los más variados frutos que se cultivaban por estas ubérrimas huertas, o se multiplican las ganancias en las espigas de los arrozales que se sembraban tanto en les terres marjalenques, o junto els aigua molls a la vera de la acequia de Tormos: eso fue siempre una verdad a medias, pues el oro dels marjalers se llamaba intuición, esfuerzo, tesón, y sacrificio, además disfrutaban del valor añadido que supone la proximidad del gran mercado, que era la gran ciudad.¡Qué esfuerzo más sobrehumano! Muchas de estas tierras, en la más remota antigüedad antes de ser trasformadas en fértiles huertas, fueron como bien dijo el erudito Roque Chabás.-“junquerales y almarjales”. Recordar, que muchos de aquellos fértiles campos, antes de ser horta, fueron baldíos aigua molls. Las dificultades con el que hubieron de encararse los primitivos Marjalers, y a fe, que lo consiguieron con sapiencia y trabajo, fue canalizar el agua, que sobrante con demasía en algunas partes, inteligentemente era llevada donde hacia falta en otras partes de la huerta. Había que transformar los terrenos baldíos, y por lo tanto más que esforzase, habia que sacrificarse duramente en el quehacer diario. De no contar con personas tan porfiadas e inteligentes, una amplísima franja del territorio de este arrabal hubiese permanecido yerma durante centurias de siglos, todo como consecuencia de la descomposición de las aguas estancadas. Pero hay que reconocer lo que han hecho los labradores en el antiguo poblado, lugar o distrito, para trocar en huerta fecunda los baldíos humedales. La denodada lucha frente los marjales y junquerales, iniciada por nuestros pobladores primitivos en toda aquella prehistórica Valencia, fue una lucha dura, que costo cuantiosísimas vidas y esfuerzos indomables. Muy escaso es lo que se ha escrito sobre la tenacidad, y el esfuerzo desplegado por aquellos primeros moradores de tan delicioso clima, como de tan dificultoso territorio. Poco se ha contado sobre aquella odisea que tuvieron que sobrellevar para canalizar el agua, y en otras zonas encauzarla debidamente. Lamentablemente se ha escrito muy poco si exceptuamos los posteriores pero certeros escritos de Vicente Blasco Ibáñez, el novelista valenciano más universal, y del botánico Cavanilles, siglo XVIII. Quien dijo.- Continuara...


BibliografíaJuan B. Viñals Cebriá.-“Marchalenes (…)”.-2000

sábado, octubre 25, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (I)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (I)
(Recuerdos de su historia)


Juan B. Viñals Cebriá
Nuestro territorio.
En tiempos pasados Marjalena/Marchalenes, fue una extensa superficie de tierras marjales situadas a la vera del río Turia, en el septentrión de extramuros de la luminosa ciudad de Valencia. Por lo tanto quien busque cielos y tierras oscuras, que no se detenga por estos lares, puesto que el antaño raval de Marchalenes fue festivo, alegre y comprometido con el trabajo. Antaño, els marjalers, eran unas personas satisfechas y no les producía demasiada merma el sentimiento trágico de la vida. Lo que de verdad conocían, eso si, es el costo de la placidez. Visto desde la distancia del tiempo, el lugar de Marjalena/Marchalenes: poblado o arrabal, pero nunca alqueria, por lo tanto nos apresurarnos en objetar a nuestro admirado Ignasi Mangue, historiador cassolà de adopció, por el titulo dado a su libro.- “Marxalenes de alquería islámica (…)”, tanto la definición alquería, como el topónimo Marxalenes, no la hemos encontrado en ninguna de las fuentes históricas consultadas, con respecto a lo que actualmente es considerado un barrio. Nuestro circunvecino Portal Nou, cuando els marjalers cruzábamos el mencionado portal, ya nos sentíamos en Valencia, pues incluso durante más de la mitad del siglo XX, aun amando intensamente a Valencia, els marjalers siempre tuvimos muy presente nuestros orígenes, y por lo tanto nos considerábamos como de lugar diferente de la gran ciudad, y siempre decíamos, y aun ahora al tener que atravesar el pont Nou, decimos- m'envaig a Valencia. El mencionado Portal Nou se empezó a construir sobre 1391 como consecuencia del ensanche de la ciudad; se abrió sobre septiembre de 1409, las torres se terminaron en 1419. Al haberse construido frente al último de los puentes –históricos-, tomó el nombre de Portal Nou, su forma imitaba las torres de Cuarte con menos espesor y elevación de sus torres, este portal lamentablemente empezó a derribarse a finales del siglo XIX: Por lo tanto nuestro antiquísimo poblado, hasta principios del siglo XIX,se
Continuará.
BibliografíaJuan B. Viñals Cebriá.-“Marchalenes (…)”.-2000

sábado, octubre 18, 2008

Tendetes de Marjalena/Marchalenes

Tendetes de Marjalena/Marchalenes
Lugares olvidados de la Valencia antañona

Juan B. Viñals Cebriá



Tendetes de Marjalena, es el nombre por el cual se conocía este luminoso caserío cuando discurría el siglo XV y posteriores; subsiguientemente, el 6 de septiembre de 1507, cuando la iglesia de Campanar, se desmembró de la de Santa Catalina, se adopto: Tendetes de Campanar, todo ello debido a que los feligreses de Tendetes, dejaron de pertenecer a San Bartolomé, y pasaron a ser parroquianos de la Virgen de la Misericordia de Campanar. Esta aldehuela en sus postreros momentos se le designaba sin más, con el distorsionado Tendetes. Este en tiempos pasados, apacible y luminoso caserío, en la década de los años sesenta del siglo XX, se localizaba en el margen izquierdo del río Turia, en el septentrión de extramuros de la ciudad de Valencia. Este prehistórico y tranquilo “llogaret” palabra que en valenciano tiene el significado de: "alqueria, forn, i molí", lugar que hasta en los últimos momentos de su existencia guardaba un entrañable sabor entre huertano y artesano, en donde sus moradores se prodigaban entre sí, un trato como si de una familia bien avenida se tratara, y por la cual cosa se conocían todos por sus afectivos sobrenombres, ahora entre otros recuerdo a los establecimientos que completaban el censo allá por la mitad del siglo XX, botigueta del Cabut, el Cafetí del Gafarró, el forn del Alcalde, y los circunvecinos Barrio Farol, Barrio Perolets, Barrio la Figuera, camí Transits, camí Paterna, camí Nou, y el Calvari. Las fiestas tradicionales en Tendetes, siempre coincidían en el segundo domingo de octubre, y duraban tres días y donde descollaban entre otros festejos, el típico “arros amb fesols i naps” con que se obsequiaba a la multitud de visitantes forasteros. Históricamente nuestro antiquísimo caserío, se encontraba situado donde ahora se hallan las calles, Mauro Guillem, Valle de Laguar, Joaquín Ballester, Gregorio Gea, Ricardo Micó, y otras calles contiguas, todas ellas extrañamente con nombres de significación marinera, y por lo tanto ninguna de esas calles, con nuestros históricos y confianzudos topónimos valencianos. Los primeros documentos localizados que hace mención a este caserío, los encontramos en “Los Llibres de Avehinament” de 1400-1449, y el contenido exacto de su redacción es la siguiente: (759) -“3º-IX-1424. Pedro Ferris, laurador, ex vecino de Liria; habita 'en les tendes de Marchalena tras lo monestir de la Çaidia'. Avec. Por 10 años. (Sic)

jueves, octubre 09, 2008

LA CONFIANZUDA TOPONÍMIA DE L`ANTICH MARCHALENES

LA CONFIANZUDA TOPONÍMIA DE L`ANTICH MARCHALENES

Juan B. Viñals Cebriá


Que encantadora i confianzuda resultava antany la toponímia de aquell desaparegut entorn mitat hortolà, mitat capitalino, que en el segle XV, es coneixia com Marjalena/Marjalenes. Recorde tan ubèrrim lloc, amb aquella toponímia en tanta familiaritat i confiança, recorde, -la centenària i popular Parreta, immortaliltzada entre altres, per Vicent Andrés Estellés, Blasco Ibáñez, i el sainetiste Eduard Escalante. Els camins Paterna, Benimámet, Benicalap, Beniferri, Montanyana, este últim amb reminiscències de la Via Augusta, Tránsits, Campanar, Llíria, Burjassot, Pla de la Saidia, Camí Nou, Senda dels Bandejats, Senda Ventrero, Partida San Pau,carrer Trinquet, o barranquet, molí l`Esperança, molí Plantes, molí Serra, molí Bonvehí o Villacampa, molí de la Torreta, l`Olleria, la Replaçeta, pont del Anell, pont Nou (San José), els Menadors, barri Farol, la Figuera,Tendetes, el Calvari, les alquerias de Félix, el Xurro, Bacora, Badall, Bonyigo, Bona Nit, Cresol, el Fartó, Serimomos, Pedaç, Castelló, Beato, Foraster, Voro el de la Barraca,Farinòs, el Navero, Barrinto,el Fraret, el Vallador,Geroni de lloca, el Ciri, el Foraster, el Roçafenc, el Caxirulo, la Estrela, Ca Broseta,Ca Botifarra,Ca Lluna, Ca Bonica, Ca Guatla,Ca Melons, Ca Rata, Ca Donderis, la Ermita de la Mare de Deu, el Retaule, les cequies en aquells noms tan determinatius: Mestalla, Rascanya, Tormos, Petra, Algirós, Rambla, Goleró de l`Esparança,el Bollidor, i vora riu el naixement de les terres marjalenques. Estos són alguns dels records entranyables que guarda un octogenari Marjaler, mai marxalener


jueves, octubre 02, 2008

RECORDS DE UN OCTOGENARI MARJALER

RECORDS DE UN OCTOGENARI MARJALER
Juan B. Viñals Cebriá
En la década de los años setenta del siglo XX, don Vicent Andrés Estellés, periodista y loado poeta, publicaba en el periódico LAS PROVINCIAS, bajo el epigrafe de CAMINS, publicaba este desemfadado y encantador poema.- “Abans, el camí del meu poble --el meu poble es Burjassot— era, des de València, una delicia.Hi havia l`horta, l`horta en laseua manifestació mes vivaç iprocaç. Hi havia a un costati l`altre, alqueries i sequies, i de vegades, fins i tot, barraquesi parres. Hi havia una toponi-nimia d`una familiaritat “confian-çuda” i divertida: pense, ara com ara, en “Casa la Conilla.Pero pense, també, en el Molí de l`Esperança i pense en la Parreta (…),hi havia, o hi hagué, frag-mentes importants de conters i de sainets -Escalante i BlascoIbañez. Ara no queda res. Es a dir: ara, l`horta ha desaparegut,tot esta edificat . La ciutat creixi s´ho manja tot. Es un fet –però ès, malgrat totes les compen-sions- , un fet trist, melancolic. res”.
Después de leido lo escrito por don, Vicent Andrés Estellés, esos retratos vivos de aquellos tiempos donde se describen algunos de los lugares que hubieron en la barriada. Su confianzuda llaneza, es lo que hizo despertar en mí, un inusitado interés por la historiografia de estas tierras antaño marjalencas. Años después tuve la suerte de rescatar el parágrafo mencionado por el poeta, tal cual como aparece en el sainete de Eduardo Escalante, donde el valencianisimo autor situa tan “melosa” y tierna escena entre la mas que centenaria y lamentablemente desaparecida Parreta,cuyo título original del sainete es. “El dèu, dénau y noranta”(sic); donde Tonet, galantea a su enamorada.-. ”Tonet. Qui no m'ha de tindre enveja? Si açò no es un amor ferm que vinga Déu i ho veja. Tu saler no aconseguixes veient la meua figura, que estic per la teua bellesa mes sec que una coca en panses. Et recordes un dia a poqueta nit que amb ton pare vènies de la Parreta: I en Marchalenes va caure una flor blanca d'entre les teues trenes? Jo vaig tindre la fortuna d'arreplegar-la, i en els teus manetes depositar-la, tu me vas mirar, i en la tal miradeta m'afusilaste Jo en el món no pensava en mes femella a qui tindre afecte que a la cistella.Quant mentider me vas deixar al veure tant de saler! Des de llavors la vida trobada mes bona; que un tresor l'afecte val d'una dona; A mon em faltava eixe teu, qui fa caure a gust la bava Quan dels dies de festa portes la roba, i al cantó res més sals així de buida…Viva el rebombori, mitj carrer portes darrere del teu garbo. Qui no veu en la teua careta la d'una imatge ; d'ulls mes negres que l'atzabeja: Quan com un vel els ombregen dos franges de vellut. A eixos ulls que l'afecte que em tenen diuen a eixos llavis de glòria que em somriuen. Dolços i rojos, he de dir a una cantadora que els cante uns gojos”.(sic) Que encantador resultaba antaño, aquel idilico entorno mitad capitalino, mitad huertano, del antiquisimo Marjalena, después conocido con los distorsionados Marchalenes,Marjalenes, Marxalenes, con aquella deliciosa y confianzuda toponimia: la centenaria y popular Parreta, los camínos de Paterna, Campanar, Benicalap, Montanyana, donde junto a la biblioteca Joanot Martorell, existen reminicencias de la Via Augusta,Trànsits, Lliria, Burjassot, Pla de la Saidia, camì Nou, Senda dels Bandejats, Senda el Ventrero, carrer Trinquet, molí l`Esperança, molí Plantes, molí Serra, molí Bonvehí o Villacampa, molí de la Torreta, l`Olleria, la Replaçeta, el pont de l` Anell, el pont Nou, el Bollidor, els Menadors, barri Farol, el Barranquet, Tendetes, el Calvari y las alquerias de Felix, Serimomos, Pedaç, Beato, Voro el de la Barraca,Farinòs, Navero, Barrinto,el Fraret, el Vallador,Geroni de lloca, el Ciri, Ca Lluna, Ca Bonica, la ermita de la Mare de Deu, el Retaule, y las caudalosas acequias Mestalla, Rascanya, Tormos, Petra, Algirós, Rambla, y Goleró de l`Esparança, etc. Estos son algunos de los recuerdos que nos rememoró un octogenario
Marjaler. BibliografiaLas Provincias.“El Deu, déneu…J.B.Viñals Cebriá.-“Marchalenes (…)” 2001


jueves, septiembre 25, 2008

Marjalena/Marjalenes/Marchalenes

Marjalena/Marjalenes/Marchalenes
Juan B. Viñals Cebriá
Añoranza, de un antiquísimo topónimo valenciano de clara ascendencia árabe. Aunque distorsionado, es uno de los pocos nombres que de aquel legado agareno se aun conservan en la ciudad de Valencia. Decir, que el núcleo mayor de aquel antiquísimo arrabal de extramuros, con una hidrografía tan peculiar, en donde sus moradores vivían en humildes barracas, y alquerías de las más diversificadas categorías y clases. Los transeúntes o traguiners que se quedaban a la luna de Valencia, pernoctaban en hostatges, edificios situados en el camí rial de Lliria-Marjalena. Algo fundamental en aquellos tiempos era la abundancia del agua, cosa que moradores de este raval se sentían especialmente capacitados para el arte de la hidrogogía, circunstancia por lo cual sus moradores adoptaran como nombre un topónimo tan determinativo. Lo anteriormente expuesto queda confirmado en “Documentos y datos para un estudio toponímico de la región valenciana” debido, a Maria Cabanes Pecourt, Ramón Ferrer Navarro y Abelardo Herrero Alonso. “El agua fue en todo tiempo un motivo denominador importante, desde los primeros pueblos-que encontraban en el agua motivos divinizadores-hasta la cultura árabe-que siempre vio en el agua un elemento imprescindible para sus ritos religiosos o para sus ocios sibaríticos”. Caprichosamente la naturaleza aflora fuentes, forma cauces por donde deslizarse el agua de los barrancos y ríos, es en estos favorecidos lugares donde se constituyen los núcleos mas habitados y por lo tanto no podían ser ignorados a la hora de designar denominaciones con alguna vinculación con la calidad del suelo y sus reminiscencias hidrográficas son las que decidían la formación o designación de los nombres. Los referidos autores del mencionado libro, dicen.-“(…) los topónimos no son fruto de la sinrazón o caprichoso azar: una razón (geográfica, histórica,...) los ha motivado. Observando la topografía hallamos enseguida la explicación toponímica de numerosas localidades. Esto prueba claramente que las voces geográficas responden siempre a un sistema de denominación de carácter “significativo (…). Como ocurría en la toponimia de origen árabe, también en el netamente valenciana hay voces geográficas que deben su nombre a las circunstancias del suelo donde se hallan asentados los núcleos de población que representan(…).Numerosos topónimos valencianos han sufrido proceso de castellanización. Quizá uno de los mejores frutos prácticos de los testimonios documentales sea la detectación del proceso castellanizante que han seguido numerosas voces geográficas de la Comunidad Valenciana.La dificultad enorme que suponen algunos fonemas de nuestra lengua a la hora de ser captados por el oído castellano, ha hecho que muchísimos topónimos hayan sido adoptados a la fonética castellana, mucho mas elemental y simple que la valenciana.”.-MARJAL, origen etimológico de los derivados Marjalena, Marjaleneria, Marjaleta, Marjaletes, terres Marjalenques. El modismo Marxalenes, previene del apelativo marxant, castellano marchante, mercachifle o mercader. Por lo tanto Marxalenes no guarda ninguna relación con el topónimo originario. Del árabe March-tierras bajas y aguanosas, al castellano Marjal y Almarjal, terreno bajo y pantanoso, al valenciano Marjal, terres baixes i humides, las tres lenguas tienen el mismo significado. Después del estudio de los documentos consultados, quedaría demostrado de manera irrefutable, que Marjalena es la auténtica y verdadera grafía del eufónico topónimo valenciano documentado en el siglo XV, de tan difícil adaptación para los castellanos.
Bibliografía- Maria Cabanes Pecourt, Ramón Ferrer Navarro y Abelardo Herrero Alonso. Documentos y datos para un estudio toponímico de la región valenciana.-1981.Juan B. Viñals Cebriá.- -Marchalenes (…).-2000.