sábado, noviembre 29, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VII)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VII)
Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia.
(Recuerdos de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá

El PORTAL NOU
Nuestro entrañable y circunvecino portal Nou, quien con sus dos grandes atalayas, a semejanza de las torres de Quart, aunque de menor proporción, recibió varios nombres siendo el de Portal Nou, el más utilizado en aquella Valencia antañona, todo como consecuencia de ser el último que se abrió en el lienzo de la muralla del siglo XIV (1356). Sus dos atalayas miraban orgullosas todo el extenso territorio de las ubérrimas huertas de Marjalena/ Marchalenes. Las referidas torres, posteriormente también fueron conocidas por portal de Campanar, por su proximidad con este poblado huertano, y portal de San José, igualmente por su inmediación con el puente de este nombre. El puente de San José, desde principios del siglo XVII, se le asignó este nombre por encontrarse junto al convento del mismo nombre. Con respecto a su apertura difieren los cronistas locales, pero si seguimos la autorizada publicaciones de Manuel Carboneres Quiles, nos recuerda en su Nomenclátor de 1873,en el que se explica que "se consideró por el señor rey don Pedro IV de Aragón, 435 años ha, que eran precisas tantas puertas para desahogo de los vecinos y moradores de esta ciudad; y aún en el año 1419 se tuvo por conveniente abrir la puerta de que se trata, dicho coloquialmente portal Nuevo, con su dos significativas torres y a cuyo frente se construyó en el año 1606 su famoso histórico y pétreo puente de san José, o pon Nou. .
En el año 1707, por real orden de Felipe V, cerráronse las puertas de la ciudad, y entre ellas las del portal Nuevo o de San José, que ya en repetidas ocasiones habia sido clausurado a causa de diferentes, y diferenciadas circunstancias etc. Pero viéndose más tarde la necesidad de aliviar la recaudación de arbitrios de las puertas de Serranos y Quart - debido a la gran afluencia de comerciantes, artesanos de la seda y huertanos que transitaban hacia la zona de Campanar, Tendetes, l`Olleria, Beniferri, Benicalap, Benimamet y Paterna.- abriose a instancias de la ciudad el portal de San José, el día 20 de enero de 1780. Existía antaño una leyenda, o costumbre muy arraigada, y es cuando se encontraban unos marjalers, que rebasaban la gran puerta de entrada del Portal Nou, decían.- “Ja estem a València. -I quan havien sobrepassat la porta d'eixida deien, -ja estem a casa”.
En una lapida que habia instalada en este portal recogía las más reputadas efemérides que protagonizaron las mismas donde se podía leer lo siguiente: “(…) por este portal entraron las tropas invasoras francesas el día 14 de enero de 1812, capitaneadas por el futuro duque de la Albufera, general Suchet".
Relato que nos deja constancia de aquellos azarosos y agitados tiempos.- Dicen, que a las 8 de la mañana del día 28, de junio de 1808, dos columnas francesas avanzaron a retaguardia de la caballería, parándose a la vista de la ciudad. Al poco llego Moncey estableciendo su puesto de mando en una alquería que bien pudo ser Tendetes, y volvió a conminar a la rendición, recibiendo la misma respuesta. Sobre las 12 avanzaron las dos columnas francesas sobre las puertas de Quart y Sant Joseph. La primera se vio detenida por el foso delante de la puerta y el fuego de las piezas y el de fusilería desde lo alto de las torres, lo que les obligo a parapetarse en las casas próximas. La otra columna se vio sorprendida en su camino por el fuego del fuerte de la próxima torre de Santa Catalina. (La dicha torre de Santa. Catalina, se encontraba en la muralla que existía en el paseo de la Pechina, donde actualmente se encuentra la calle de Na Jordana), en ella, se construyó un fuerte con sacos terreros, un foso, posicionando 4 piezas de artillería, que hicieron retroceder y atrincherarse en las huertas entre las acequias de Rascanya y Mestalla, próximas al pont del anell, junto al molino del Palomar, después llamado molino de la Esperanza, donde en su hondonada se debió de posicionar la artillería francesa, precisamente serian estas piezas las que destruyeron gran parte del Convento de la Esperanza, en Marjalenes. Mientras en la puerta de Quart los franceses no podían avanzar ni retirarse, debido al nutrido fuego que recibían desde el cañón del primer piso y del de la puerta que ya no disparaba a través de la tronera, Joan Batiste Moreno, armado solo con una espada, se dedicaba a abrir la puerta para dispararlo y a cerrarla para cargar. Como la munición comenzaba a escasear, se dedicaron a cortar trozos de rejas y balcones para convertirlos en continuada munición en tan cruento enfrentamiento bélico.
Así las cosas y pasando grandes apuros, diose la circunstancia de que en la fecha que se expresa en la referida inscripción entraban las tropas invasoras con el mariscal Suchet al frente, por el inmediato portal de San José. Se dice que.-“Entre las monjas refugiadas en el cercano convento había una que era sobrina del mencionado mariscal del Ejército francés. Y habiendo recurrido a su distinguido tío, la religiosa carmelita obtuvo de él la tan necesitada ayuda y protección”.
Fue este convento de San José, según citan nuestros historiadores.- “Verdadero museo de valiosos objetos de arte, como cuadros y ornamentos sagrados”. Fue construido en 1588 y adornado con un hermoso zócalo de “rajoletes maniseres” (azulejos valencianos), del siglo XVIII y una bien trazada espadaña de estilo castellano.
Nuestro portal Nou, o de San José, con el puente -también de San José- o pont Nou, daba comienzo del itinerario hacia los históricos Paterna por Tendetes, y Liria (Edeta), a través de Burjasot. El que fue gran critico de arte Elías Tormo y Monzó después de mencionar la restauración de este puente de San José en 1607, comenta: "Posteriormente ha sido feamente ensanchado, perdiendo las grandes esculturas".
Efectivamente, las esbeltas imágenes de San Luís Beltrán y Santo Tomás de Villanueva fueron retiradas al almacene municipal y, desde hace pocos años, adornan el acceso al puente de la Trinidad, por la parte de la calle Pintor López; mientras que las barandas de hierro del viejo puente de San José -destruidas por la riada del año 1957-y fueron nuevamente colocados los petriles marmóreos, sobre el pretil izquierdo destaca una bien esculpida imagen de San José. Las crónicas de la época dicen,-“El día 19 de Marzo de 1951, es una fecha de feliz recordación para todo el mundo que ama y siente las fiestas de las fallas, en tan señaladísimo día, fue solemnemente inaugurado el monumento a San José, Santo Patrono de las fallas en el puente que sobre el río Turia lleva su nombre en Valencia. El acto estuvo presidido por el Ministro de Educación Nacional, don José Ibáñez Martín, la Fallera Mayor de Valencia Pilar Ibáñez Martín-Mellado. A los que acompañaban Autoridades y, Maruja Peiró Lázaro, Fallera Mayor de Doctor Olóriz –Arzobispo Fabián y Fuero y, respectivas Cortes de Honor. Bendijo el monumento el Arzobispo de Valencia don Marcelino Oloachea y Loizaga.Amenizó tan importante acto, la banda de música del Regimiento de Infantería nº 21, quien entre otras interpretó. -El Fallero, se cerró el acto, a los sones de los Himno Regional Valenciano que fue coreado por el numerosísimo público asistente. En último lugar, sonaron los compases del Himno Nacional de España. ***
El monolito sobre una peana de color imitación de los pretiles del río, se encuentra el Patriarca San José artesano de 2,40 metros de altura, esta labrado en piedra, en el que el santo figura de pie junto al niño Jesús sentado frente al banco de carpintero, idealista a la manera clásica y moderno en su factura, es obra del galardonado escultor valenciano, don Octavio Vicent Cortina (Premio Nacional de escultura), ayudado por el marmolista Roca Doménech; dicho monumento está esculpido sobre piedra de mármol nacional blanco, circunda parcialmente la peana un pequeño enrejado que sirve para depositar los ramos de flores; en el centro del mismo, figura la silueta en hierro del escudo de la comisión de la falla de Doctor Olóriz- Arzobispo Fabián y Fuero.En el monumento figura este expresivo texto: LAS FALLAS A SU SANTO PATRÓN Esta tan interesante iniciativa corrió a cargo del entusiasta y dinámico fallero don Manuel Lahuerta Grancha, (presidente de la falla Doctor Olóriz, organizadora del acto y, miembro de la Junta Central Fallera), El monumento fue costeado por suscripción popular de Valencia y de manera particular por todo el mundo de las fallas. Terminado el acto religioso la Fallera Mayor de Valencia acompañada por las autoridades asistentes al acto y falleras se dirigieron a la Casa Valenciana de Caridad donde se sirvió una comida de honor para todas las personas acogidas en tan benéfico centro valenciano.
Lamentablemente hace unos cuantos años el monumento sufrió el ataque por parte de algunos vándalos y como consecuencia de la agresión sufrida apareció roto el mazo que en su mano sostenía el niño, tristemente la restauración se hizo con un mármol de diferente tono. EL PORTAL NOU, O DE SAN JOSÉ
Hoy día el portal ya no existe, fue derribado en el año 1868. Algunos de sus fragmentos se pueden encontrar en el interior de la hondonada del túnel que circunda próximo a la Casa de Socorro.
En el lugar donde antes se encontraba el mencionado portal Nou, ahora en la actualidad se ha levantado una columna toscana renacentista, con una imagen de la Virgen del Carmen de gran veneración en esta popular barriada.

Bibliografía
Juan Luís Corbin Ferrer
Juan B. Viñals Cebriá.

sábado, noviembre 22, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VI)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (VI)
Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia. (Recuerdos de su historia)
Juan B. Viñals Cebriá
La puerta principal de la al quería de Guinart, cuya entrada se encontraba en el originario “camí de Burjassot” donde formaba esquina y en ese lugar había una “font”. La otra esquina con la que se formaba la entrada del legendario “camí” era una planta baja donde había una tienda: “botigeta de Ramoneta” y en el piso alto tenía la vivienda la familia el “tío Pepitón”, que en la década de los años treinta, fue nombrado alcalde Pedáneo de barrio. Como queda señalado, la conocida coloquialmente en sus postreros momentos como “alquería de Barriga”, en realidad se trataba en sus mejores tiempos de la alqueria de Severino Guinart, (1679) por ser la que te encontrabas primero en el importante camí de Burjassot (después un tramo rotulado calle Bautista Esteve Ximeno).El luego conocido “Camí vell de Burjassot” comenzaban sus números impares, con cuatro casas, sin ningún alto y su techo estaba cubierto con tejas morunas. La casa que hacia esquina con la calle de Marchalenes (antiguamente era por donde comenzaba el “Camí Real de Marchalena, a Lliria”), donde precisamente se encontraba la “botigeta de Ramoneta”, continuaban un grupo de once casas con una solo piso, aunque los últimos edificios disponían de dos alturas.
Recordar que en algunas de estas plantas bajas estaba la “botigeta del tío Pedro” y justo al lado de la “carbonería”; después unas viviendas y luego les separaba un campo, cercado también de “puncheres” y seguidamente cuatro plantas bajas con dos pisos de altura cada una. Esta finca era la más alta de este tramo. En la primera casa se encontraba la “paradeta de cacaus i tramussos” y a continuación la “botigeta de Filo. Las otras dos casas tenían tan solo una altura. Las cuatro siguientes eran de menor elevación pero también contaban con dos pisos cada una. Quedaba prolongada esta calle por un trozo de campo para huerta y, seguidamente, se encontraba la “casa del Marino”, que se localizaba por el otro lado adosada a los muros del huerto de la Estrella. La mencionada “casa del Marino” por su ubicación y forma, por la década de los años cuarenta, se desarrollaron interesantes escenas de una película inglesa.
Esta última casa reseñada como queda dicho; quedaba unida junto a los muros del huerto de la Estrella, residencia que fue de dos importantes políticos, el primero Faustí Barberá, y en la segunda década del siglo XX, y antes de ser Colegio de Monjas Mantellate, tuvo su residencia don Luís Lluch Garín, con su numerosa familia el huerto, poseía su puerta principal encarada al norte, y figura rotulada en el número 80 de la calle Marchalenes. Entre los muros de este huerto y el edificio en ruinas de enfrente, eran concretamente los restos del que fue renombrado Convento de la Esperanza, donde si torcías a la derecha podías acceder a la replaçeta, donde se encontraba establecido el afamado horno de la Esperanza (1509); si continuabas hacia Benicalap te encontrabas con las ruinas sobrevenidas durante la guerra del francés (1811), y extensos huertos que fueron propiedad de las religiosas agustinas.Después de comenzado el siglo XX, en una parte de los terrenos del huerto se construyó un triturador para la elaboración piensos para el ganado. Esta edificación tenía forma de casilla, pero sus cubiertas eran de tejas. Precisamente por debajo de esta nave discurría la acequia denominada “braç de Petra”, que figura en el Repartiment, Al lado más saliente había una finca con dos plantas bajas y su correspondiente piso alto. Estas dos casas estaban rotuladas con el número 90. Las últimas de la parte derecha de la calle Marchalenes después de construirse en el Camí Nou (1897), terminaban junto a la senda que formaba el muro del convento y a la otra parte del almacén de Obras Públicas y la caseta de los peones camioneros. Frente a estas referidas casas y antes de alcanzar el camino de Burjasot existía un amplio espacio y camino carretero donde se encontraba la “font” y la “bassa de la acequia de Petra, donde se conformaba “el Golerò”. La primera acequia después atravesar el referido huerto del convento, surgía junto a la alquería del Ciri, o Giner, y después fluía frente el caserío de la Olleria (reducto de los artesanos Olleros), la segunda acequia el Golero atravesaba descubierta hasta llegar a los muros del huerto de la Estrella, y por dentro del mismo per sequies i sequiols llegaba el agua hasta las huertas más bajas de esta partida, en el tramo descubierto había un rústico puente de gruesas piedras de rodeno, señalizado con sendos pilones de piedra de regular altura que servía para la señalización, de carros y caballerías y a los escasos vehículos a motor que circulaban por los años 1940 al 1945, que es cuando se cubrió la acequia y se plantaron tres árboles junto al Golerò y de los que ahora tan solo queda un platanero en medio de un bonito seto o rotonda, frente al referido huerto, la avenida de Portugal, avenida de Burjasot, calle Fidalgo y el desaparecido tramo de la calle de Marchalenes.
Retomando nuevamente el principio de los números impares de lo que quedó del antiquísimo nombre de Marchalenes diremos que: la suave inclinación referida al principio de esta calle, en la parte izquierda antes de llegar al ángulo que formaba la calle, existían unos corrales dedicados a cebaderos de animales porcinos, propiedad de la familia de los Bonica , después unas plantas bajas que a sus moradores se les conocía como les de Salom , a continuación una ebanistería y así hasta la calle la Bomba (assusac), este rincón se componía de varias casas, y entre otros recordaremos que entre sus vecinos se encontraban Rausell, valenciano y fallero de toda la vida, la paellera,celedonia, la peixcadora, la sordeta, mangraneta y también recordamos a el chache Hace más de medio siglo, discurría el año 1950, la calle de Marchalenes después de rebasar la calle de la Bomba, seguía largo trecho de casas compuesto por talleres y viviendas ocupadas entre otros por una pelleria, un taller metalúrgico, unos carreteros conocidos como los blancos, y entre otros recordamos a la puntillera, el gallego, una fábrica de abonos, otras viviendas y así hasta alcanzar el número 29 donde hasta el año 1939 albergaba el Casino Blasquista , centro político y de recreo donde en su teatro se celebraban funciones especialmente en valenciano. Después de este local había una finca compuesta por dos plantas bajas y dos alturas cada una, en este edificio residían entre otros la familia de un mestre obrer de vila, en el mismo edificio tenía su vivienda Venancio presidente que fue en el año 1950-1951de la falla de esta calle y padre del popular pirotécnico el traca, también residía y tenía su taller Juan Canet, gran innovador como artista de fallas infantiles. No quiero olvidar a Eulogio que como consecuencia de las gravísimas heridas sufridas durante la guerra civil le fueron amputadas ambas manos. Después la sombrerera, y la antigua alquería de Comeig que en la última escalera también existió hasta el año 1939 el casino Liberal, seguidamente los muros de la parte posterior del huerto de Gens, luego una pequeña senda que comunicaba la calle Marchalenes con la Avenida Burjasot, y a continuación un campo bastante grande empezando nuevamente cuatro casas con un piso en donde entre otros tenían su vivienda Enrique “el cacauero”, Doloretes “la de Palmera”, Manolo “el caragol”, así hasta la “casa dels ferrers”, artesanos de reconocida solvencia en reparación y construcción de aperos destinados a las huertas, luego estaba el corral “del forn”, la “porteta de darrere del Barber”, “la pórtala” de María la de “botifarra”, después la puerta accesoria del Casino de los Trabajadores, hay que significar la nula actividad política de este casino, más bien era el típico y clásico lugar de solaz esparcimiento de la mayoría del vecindario. A continuación el corral del “estanc del navero” (tabacos) y de la “tía Pepica la del segó”, Remedios la “tranviera”, después Rosa la de “Ximo”, a continuación un importante establecimiento regentado por Amparito la “carnissera”, un autentico Súper-Mercado de la época, donde se vendían toda clase de artículos para el hogar. Desde la última casa que había chaflán se accedía al camino de Burjasot, junto las desaparecidas vías del tranvía número 23 (Valencia, Burjasot-Godella). La casa de enfrente la ocupaba una tenda de olis y piensos, y por último se encontraba la escaleta de Amalín la del cachirulo, y seguidamente la conocida bassa del Braç de Petra, el Golero, i la fontHoy es imposible reconocer nada de lo que fue aquella típica calle, arteria principal del barrio de Marjalenes, donde la mayoría de sus vecinos eran modestos artesanos o trabajadores de diferentes oficios o profesiones y que podían presumir, entre otras cosas, de mantener una gran amistad y armonía entre todos ellos.Un personaje legendario en el cante valenciano fue el afamadísimo Ceguet de Marjalenes.Lo de Marchalenes-marxa i no alenes, pura anécdota, nada mas lejos de la realidad. La convivencia y la armonía tenían carta de naturaleza entre los vecinos de Marchalenes. Continuará
Bibliografía.Juan B. Viñals Cebriá.-“Marchalenes Huerta y (…)”.-2000.

sábado, noviembre 15, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (V)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia.
(Recuerdos de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá


RESTOS DEL ANTIC CAMÍ, CARRER, O RECIALLES

Transcurría el año 1937, cuando aparece el primer recuerdo de este lugar, hecho que guardo en mi mente con toda claridad y nitidez, es concretamente del principio de esta calle, o dicho de forma más correcta, al comienzo del resto que como calle quedó de lo que antaño fue el caminàs.
En mis retinas, entonces infantiles, guardo con entrañable cariño una estampa llena de bullicio y colorista simpatía. Discurría el año treinta y siete del pasado s
iglo. Y si entonces accedías del centro de la ciudad, antes de llegar a la desaparecida iglesia de la Virgen del Rosario, la calle adquiría una ligera inclinación hasta conseguir la rasante del mismo nivel que se producía, precisamente, en unas grandes piedras de rodeno que cubrían la acequia en este lugar y que era conocida como braç de Rambla, ramal de la acequia mare de Mestalla que procedía del molí de Bas, acequia que fluía junto a la antigua mencionada y desaparecida parroquia.
Rebasadas las referidas piedras rusticas de rodeno, en ese punto, o puente, de la referida acequia precisamente era el principio del que daba comienzo, desde el año 1919, el trozo en que quedó reducida la calle Marchalenes, y desde ese mismo lugar empezaba el empedrado y pavimentado del piso por medio de grandes adoquines rojizos, obra que se realizó por el año 1930 a instancias y solicitud del Casino Blasquista de la barriada.
Las primeras casas de la parte derecha, con techumbre en forma de uve invertida, rotuladas con el número dos, tenían tres puertas, al parecer con dos viviendas, sin ningún alto y formaba esquina con la senda del Ventrero, nombre que según alguno de los más viejos vecinos de este lugar lo tomaba de una famosa taberna que se encontraba en el contiguo Camí Barcelona (Avenida Constitución), esquina calle Ruaya. En la ya mencionada senda existía un obrador de preparar tanda (despojos de ternera y cordero), conocido su propietario como Camilo el tandero. Entre los números dos, y cuatro es por donde daba comienzo la mencionada senda y formaba un ángulo en la calle. La casona, o vieja alquería, de enfrente es en donde su fachada se podía contemplar el retaule de la Verge del Rosari. En su parte derecha esta casa terminaba con el muro del corral de la vivienda. Junto a una acequia, en la acera junto a la pared, se encontraba la font, en el centro de una carnicería. Y a la izquierda, esquina con la calle de Montayana, ahora existe la Biblioteca Joanot Martorell, que desde principios del siglo XX, los lugareños llamaban casa Barrinto)
La enorme casona que hacia esquina con esa calle, es donde lucía el mencionado retaule, el cual ocupaba la entrada de la senda del Ventrero y el principio de la calle Montanyana, estaba situada donde actualmente se encuentra la parada del metro de la línea número cuatro, incomprensiblemente rotulada con el nombre de Reus. La citada parada del metro y el mobiliario urbano allí existente, fue antiguamente el punto neurálgico del antic raval de Marjalenes, lamentable y errónea interpretación que hace de nuestra historia la dirección de los Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana y, por lo tanto, nos privan de dar a conocer nuestras verdadera historia; además en la pequeña reseña histórica que figura en las vidrieras, incomprensiblemente, los datos corresponden a la popular y contigua barriada de la calle Sagunto.
También figura equivocado el año de nacimiento de doña Concepción Piquer López, nombre y apellidos que corresponden a la universal y famosa tonadillera valenciana
Concha Piquer, que concretamente nació el día trece de diciembre de 1906
Retomando nuevamente este recorrido por el ahora desaparecido tramo de la calle Marchalenes, donde antaño se encontraba el principio de la calle Montanyana; donde en la esquina de la parte derecha había una peluquería, y en la otra esquina, en la parte izquierda, existía un viejo caserón habitado por numerosas familias procedentes de distintos lugares; este caserón por sus características era conocido popularmente como el corralot, y años antes se le conocía como la algepsería; la casa contigua se le conocía como casa Grancha, una modesta vivienda y taller de modistillas, donde destacaba el buen cuidado del corral, repleto de plantas y flores. Entre el muro del corral de esta casa y los campos de las huertas de la importante alqueria Guinart (últimamente de Barriga), por discurrían las aguas de la antiquísima acequia de Rascanya por este raval hasta que vertía sus aguas al mar por la ermita dels peixets de Alboraia. Los campos de la alquería de Barriga, estaban cercados por una clase de árboles que tenían unas pequeñas hojas verdes y pinchos en sus ramas, las cuales coloquialmente se denominaban les punxeres. Esta clase de arbolado alcanzaba hasta la misma portalà del corral de la alquería. La puerta principal de la entrada se encontraba el histórico camí vell de Burjassot donde formaba esquina y en ese lugar había una artesanal fuente. Continuará.
Bibliografía
Juan B. Viñals Cebriá.-“Marchalenes, huerta (…)”.-2000

sábado, noviembre 08, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (IV)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (IV)
(Recuerdos de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá

Nuestro territorio
Marjalena/Marchalenes es la denominación tradicional de una zona del septentrión de extramuros de la ciudad de Valencia, que partiendo del mismo vora riu, limitaba por el este con l`Acudia, al norte Benicalap, y poniente por Campanar. Desconocemos su extensión primitiva, y en ella se encontraban tanto la zona de les terres marjalenques a la vera del río, como el territorio contiguo que después de rebasar la Rambla, se localizaba la ubérrima huerta.
Marjalena, fue una singularidad en la misma ciudad de Valencia, aunque parecida a otros parajes de tierras lacustres en el viejo reino de Valencia. Antaño era la única y principal zona húmeda más próxima al centro de la ciudad, territorio donde nos recuerda un pasado más abundante de agua, antes que el hombre hiciese desaparecer la hondonada, llanura, o prado, de vora riu. La desaparición de las tierras marjalencas (humedales) pasó por diferentes fases y circunstancias, hasta fenecer definitivamente con la solución del llamado Plan Sur, inaugurado el desvío del cauce en Enero de 1972. Las tierras más próximas al Turia donde se conformaba la conca, en tiempos anteriores se cultivaron arrozales, y era aprovechada como pastoreo del ganado de reses (toros), como lo demuestran las históricas pinturas debidas al holandés, Anthonie Van den Wijngaerde (1563). Posteriormente la inmensa llanura fue utilizada como amontonamiento de los troncos traídos río abajo, por los intrépidos gancheros de los Serranos valencianos . Marjalena comprendía tanto las tierras de la llanura, o de la hondonada, que con alguna frecuencia eran inundadas por los desbordamientos del viejo Guadalaviar, como las fértiles tierras de la huerta, regadas por las caudalosas acequias de Mestalla, Rascanya, Tormos, el braç de Petra, el Golerò de l`Esperança, junto una diversidad de acequias menores, sequioletes y “ullals”. Las tierras marjales tan características de estos terrenos se debían además de las aguas excedidas del río, a la acumulación de las vertidas procedentes del barranco d`Endolça y otras pequeñas torrenteras que al día de hoy, aun podemos contemplar sus desniveles de el área que alcanza desde la parte de la avenida de Portugal, y calle San Pancracio, hasta alcanzar la calle Doctor Olóriz, próximo por donde discurría la acequia Algirós (entre la iglesia de Santiago Apóstol, y las Escuelas Olóriz)
Otras de las especiales características de estas tierras marjalencas
Los vecinos de intramuros de Valencia, acostumbrados como estaban a transitar por calles estrechas o sinuosas de la ciudad, cuando por cualquier circunstancia llegaban al luminoso Marjalena, y contemplar “les terres marjalenques” de esta partida o raval, contemplaban unas tierras de características muy diferenciadas a las que ellos estaban acostumbrados a contemplar en la huerta. Los otros humedales, se encontraban en l’horta Sud y por lo tanto muy distantes del gran núcleo urbano, por lo que es muy natural que las tierras marjalencas mas próximas fueran distinguidas con el determinativo nombre de Marjalena, mas afín al léxico empleado por los valencianos antes que apareciese la AVL (2001 la Generalidad Valenciana aprobó una ley que permitía crear la Academia Valenciana de la Lengua (en adelante AVL), según el preámbulo de la Ley de creación de la cual (7/1998), del 16 de septiembre). De las muchas partidas marjalencas que existían en el Siglo. XIV en la ciudad de Valencia, la única partida que ha permanecido con el nombre con la misma filosofía aunque con diferente grafía ha sido el popular raval d’extramurs de Valencia, tierras de agua, que una maraña de acequias y ullals que conformaban el antiquísimo y popular y raval de Marjalena/Marchalenes.
Continuara...










sábado, noviembre 01, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (III)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (III)
(Recuerdos de su historia)
Juan B. Viñals Cebriá


El botánico Cavanilles, siglo XVIII, es quien dijo.-“Nada desprecia el valenciano, nada le detiene ni amilana. Pásmese el observador al contemplar tantos millares de individuos luchando contra las calenturas y la muerte de vivir en sitios aguanosos (…).Allí cultivan el arroz, dan curso a las aguas, arrancan multitud de plantas que muertas aumentarían la corrupción, revuelven el suelo siempre cenagoso y cubierto de agua, y a fuerza de trabajo logran abundantes cosechas (…)”. El erudito Cavanilles en su importantísimo trabajo titulado.-“Observaciones (…)”, 1795, encontramos que no dejó escrito el nombre de nuestro arrabal, en tan importante estudio. El erudito, solo hizo referencia a su paso por este lugar con esta lacónica expresión “la corta aldea de la Esperanza”, con esta tan abreviada nota, Cavanilles, nos describe nada más, ni nada menos, que al loado convento de la Nuestra Señora de la Esperanza, y al histórico horno, que tiempo después pintara tan magnificamente Manuel Benedito Vives, con un solo reparo, el erróneo titulo: “El forn de Benicalap”, años después fue reproducida por la Diputación Provincial de Valencia.
Los descendientes de tan afamada familia de Forners (del forn de l`Esperança), son quienes regentaban dicho horno, cuando se pintara el mencionado lienzo, estos horneros en la década de los años noventa del siglo XX, regentaban, o aun regentan sus descendientes un horno, en una de las más importantes calles de la Pobla de Vallbona. Retomando la “distracción” del botánico, al silenciar el nombre de nuestro poblado, como igualmente hiciera entre otros Manuel Carboneres, convino velar el nombre, que escribir erróneamente el distorsionado Marchalenes.
La importancia de Marjalena
Importancia de este territorio mitad lacustre, mitad huertano. Hay que hacer constar que por importancia y trasiego, nuestro poblado, distrito o arrabal, contaba con tres estratégicas torres vigías la Torre de la Unión, Torreta de la Zaidia, y Torreta de Tendetes. Al respecto M. Sanchis Guarner, escribe.- “Fuera de las murallas, pero contiguo al recinto urbano, habían populosos arrabales, con zoco o mercado, mezquita y baños propios (…). Un poco más lejos, pero también con intima conexión y dependencia de la urbe, habia otros arrabales, como verdaderos poblados satélites; al norte del río, el de Villanova, por las cercanías de la calle de Alboraya, el del Alcudia por la calle Molvedre, y la Zaidia en Marchalenes”. (Traducido del valenciano).”
La huerta y sus moradores Capitulo relevante en este arrabal fueron sus abnegados labradores; ellas, y ellos, eran a diario los primeros que llegaban todos los días al Mercado de Abastos de Valencia, donde preparaban con destreza y donosura sus puestos, para seguidamente pasar a pregonar sus frutas y hortalizas con aquella su peculiar garantía, a la que acompañaban aquella eufónica y categórica voz que decía.- ¡Ja esta ací el Marjaler!, o ¡Ja esta ací la marjalera! -No habia nada más que hablar, ni que decir -estaba más que garantizada la excelente calidad de los productos.Continuara.