sábado, noviembre 15, 2008

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria (V)

Marchalenes: poblado o arrabal, nunca alqueria, debido a que el topónimo germinó en la hondonada donde se conformaban las diferenciadas tierras marjales a la vera del río Turia.
(Recuerdos de su historia)

Juan B. Viñals Cebriá


RESTOS DEL ANTIC CAMÍ, CARRER, O RECIALLES

Transcurría el año 1937, cuando aparece el primer recuerdo de este lugar, hecho que guardo en mi mente con toda claridad y nitidez, es concretamente del principio de esta calle, o dicho de forma más correcta, al comienzo del resto que como calle quedó de lo que antaño fue el caminàs.
En mis retinas, entonces infantiles, guardo con entrañable cariño una estampa llena de bullicio y colorista simpatía. Discurría el año treinta y siete del pasado s
iglo. Y si entonces accedías del centro de la ciudad, antes de llegar a la desaparecida iglesia de la Virgen del Rosario, la calle adquiría una ligera inclinación hasta conseguir la rasante del mismo nivel que se producía, precisamente, en unas grandes piedras de rodeno que cubrían la acequia en este lugar y que era conocida como braç de Rambla, ramal de la acequia mare de Mestalla que procedía del molí de Bas, acequia que fluía junto a la antigua mencionada y desaparecida parroquia.
Rebasadas las referidas piedras rusticas de rodeno, en ese punto, o puente, de la referida acequia precisamente era el principio del que daba comienzo, desde el año 1919, el trozo en que quedó reducida la calle Marchalenes, y desde ese mismo lugar empezaba el empedrado y pavimentado del piso por medio de grandes adoquines rojizos, obra que se realizó por el año 1930 a instancias y solicitud del Casino Blasquista de la barriada.
Las primeras casas de la parte derecha, con techumbre en forma de uve invertida, rotuladas con el número dos, tenían tres puertas, al parecer con dos viviendas, sin ningún alto y formaba esquina con la senda del Ventrero, nombre que según alguno de los más viejos vecinos de este lugar lo tomaba de una famosa taberna que se encontraba en el contiguo Camí Barcelona (Avenida Constitución), esquina calle Ruaya. En la ya mencionada senda existía un obrador de preparar tanda (despojos de ternera y cordero), conocido su propietario como Camilo el tandero. Entre los números dos, y cuatro es por donde daba comienzo la mencionada senda y formaba un ángulo en la calle. La casona, o vieja alquería, de enfrente es en donde su fachada se podía contemplar el retaule de la Verge del Rosari. En su parte derecha esta casa terminaba con el muro del corral de la vivienda. Junto a una acequia, en la acera junto a la pared, se encontraba la font, en el centro de una carnicería. Y a la izquierda, esquina con la calle de Montayana, ahora existe la Biblioteca Joanot Martorell, que desde principios del siglo XX, los lugareños llamaban casa Barrinto)
La enorme casona que hacia esquina con esa calle, es donde lucía el mencionado retaule, el cual ocupaba la entrada de la senda del Ventrero y el principio de la calle Montanyana, estaba situada donde actualmente se encuentra la parada del metro de la línea número cuatro, incomprensiblemente rotulada con el nombre de Reus. La citada parada del metro y el mobiliario urbano allí existente, fue antiguamente el punto neurálgico del antic raval de Marjalenes, lamentable y errónea interpretación que hace de nuestra historia la dirección de los Ferrocarriles de la Generalitat Valenciana y, por lo tanto, nos privan de dar a conocer nuestras verdadera historia; además en la pequeña reseña histórica que figura en las vidrieras, incomprensiblemente, los datos corresponden a la popular y contigua barriada de la calle Sagunto.
También figura equivocado el año de nacimiento de doña Concepción Piquer López, nombre y apellidos que corresponden a la universal y famosa tonadillera valenciana
Concha Piquer, que concretamente nació el día trece de diciembre de 1906
Retomando nuevamente este recorrido por el ahora desaparecido tramo de la calle Marchalenes, donde antaño se encontraba el principio de la calle Montanyana; donde en la esquina de la parte derecha había una peluquería, y en la otra esquina, en la parte izquierda, existía un viejo caserón habitado por numerosas familias procedentes de distintos lugares; este caserón por sus características era conocido popularmente como el corralot, y años antes se le conocía como la algepsería; la casa contigua se le conocía como casa Grancha, una modesta vivienda y taller de modistillas, donde destacaba el buen cuidado del corral, repleto de plantas y flores. Entre el muro del corral de esta casa y los campos de las huertas de la importante alqueria Guinart (últimamente de Barriga), por discurrían las aguas de la antiquísima acequia de Rascanya por este raval hasta que vertía sus aguas al mar por la ermita dels peixets de Alboraia. Los campos de la alquería de Barriga, estaban cercados por una clase de árboles que tenían unas pequeñas hojas verdes y pinchos en sus ramas, las cuales coloquialmente se denominaban les punxeres. Esta clase de arbolado alcanzaba hasta la misma portalà del corral de la alquería. La puerta principal de la entrada se encontraba el histórico camí vell de Burjassot donde formaba esquina y en ese lugar había una artesanal fuente. Continuará.
Bibliografía
Juan B. Viñals Cebriá.-“Marchalenes, huerta (…)”.-2000

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