domingo, febrero 17, 2008

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA

CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA

ARQUITECTURA CONVENTUAL. MODERNO. S. XVI.
Partida de Marjalena s.XV

DISTRITO DE MARCHALENES


Juan B. Viñals Cebriá


“Fundación de 1509, narrada por el padre Jordán, incluyendo la vida de sus religiosas más ilustres. El Padre Tosca incluye en su plano urbano del citado año 1704 este convento en su listado de monumentos, sin otorgarle lógicamente número al sobresalir su ubicación del mapa, como también lo hace con otros conventos extramuros y la parroquia de San Valero de Ruzafa. A corta distancia de Valencia, a la derecha del camino Burjasot, (ahora desaparecido), donde este forma un ángulo muy obtuso y el terreno está algo elevado queda un caserío o alquería. En una de cuyas paredes era visible hace unos años el medio punto de una bóveda. Allí estuvo el convento de la Esperanza, de religiosas agustinas….Hoy los restos del edificio son propiedad particular y su nombre se conserva en un molino próximo; y se ha dado a una fabrica modernamente establecida”.

El fundador de este cenobio “sito en la huerta de Valencia, en la partida de Marchalenes.” (Teixidor en 1767), fue Baltasar Gallach, regente que fue de la Audiencia de esta ciudad; y a su ruego el rey Fernando el Católico concedió privilegio, hecho en 25 de septiembre de 1509, para que se pudiese instituir el dicho convento en una alquería con nueve anegadas de tierra, haciéndole libre de derechos de amortización.
En consecuencia, el mismo Baltasar hizo donación a fray Diego de Orozco, vicario general de la orden Agustina, de la aludida alquería y tierras para tal empresa, que no pasó por escritura pública hasta el 10 de enero de 1510 ante el notario Miguel Ruiz; escrito mediante el cual estas propiedades fueron vendidas por Pedro Gosalvo y su mujer Magdalena a favor de la ya entonces priora y fundadoras que habían venido del convento de San Julián. Refiere el mentado padre Jordán que concedieron “los Sumos Pontífices algunos Indultos a este Convento para poder hazerse mejor la fundación. En 29 de junio de 1525, a instancia del padre Provincial, el Maestro Fray Benito Colopet, concedió su Santidad nuevas Indulgencias sobre las antiguas a todos aquellos que dieren limosna, así para la fabrica del Convento de la Esperanza como para los demás de la Provincia; este Privilegio se guarda en el Archivo de dicho Convento”

Por las extensas propiedades del convento, fluía la caudalosa acequia de Petra(reseñada en el Repartiment), a la vez que se conformaba el celebre –Goleró de l`Esperança-. Las huertas monásticas se regaban con aguas procedente de la caudalosa acequia Tormos.
Refiere el citado Cruilles. “El convento e iglesia formaban un rectángulo de más de 250 palmos de lado. El templo tenía unos 90 palmos de largo por 26 de ancho, con pilastras de orden toscano, con cuatro arcos de medio punto que sostenían la bóveda. El coro, la sacristía y demás anejos eran también bastante espaciosos y muy desahogadas las habitaciones del cenobio. En él pasaban su monástica vida las religiosas, de quienes el santo arzobispo Tomás de Villanueva también agustino, que las visitaba con frecuencia, solía decir que eran muy observantes y vivian contentas con su pobreza. El beato Nicolás Factor predicó alguna vez en esta iglesia; y en ella se conservaba una insigne reliquia de la virgen y mártir Santa Apolonia
Cuando el ejército francés sitió Valencia en 1811, las religiosas tuvieron que abandonar su casa, refugiándose dentro de la ciudad en el convento de San Fulgencio, que había sido colegio de religiosos del mismo instituto. El convento de la Esperanza, reducido en parte a escombros y muy destruida la iglesia por causa del asedio, quedó inservible y abandonado. La comunidad permaneció en su asilo hasta 1836, en que decretada la reunión de conventos de la misma orden, pasaron a unir su suerte con las religiosas de Santa Tecla.Otro convento de extramuros de Valencia, que completaba la larga lista de arquitectura religiosa de la ciudad y su entorno impulsada a lo largo de la Edad Moderna, especialmente a partir del mandato de Juan de Ribera. Iglesia con rasgos propios de la primera mitad del Seiscientos. Gótico en bóvedas y tratamiento interior renacentista con pilastras toscanas.”

La importancia de este cenobio lo demuestra que doce cardenales de la iglesia en octubre de 1554, en el Pontificado de Julio III, concedieron cien días de indulgencias cada uno, en los días de San Agustín, la Virgen de la Esperanza y en la natividad de la Virgen, para todos los que visitaran el convento.
En el monasterio de la Esperanza se veneraban algunas insignes reliquias entre ellas un diente de Santa Apolonia
mártir, regalo del convento de N.P. San Agustín de Perpiñán (-24 de agosto de 1540).
Santa Apólonia Virgen, sufrió martirio en Alejandría, bajo el reinado de Decio, siéndole arrancados los dientes.” ( Cruilles en 1876). (F.P.S, 2000).

Nota.-En la actualidad Santa Apolonia es la patrona de los odontólogos de España.

Como una muestra más, de la devoción que sentían por Santa Apolonia –els marjalers- incluso habitadores del antiguo Reino de Valencia , el cronista Marco Antonio Orellana, al referirse a las fiestas que en honor de la mártir se celebraban en este arrabal, dejaba escrito lo siguiente.-

"Estas fiestas son tan populares que disfrutan desde antiguo el día 9 de febrero del merecidísimo titulo de -Festes úniques de porrat”.
“Festes Majors i solemnitat en el Antig Regne de Valencia.

MOMENTO HISTORICO


Juan B. Perales(1880), continuador de Gaspar Escolano, dejaba escrito que para solemnizar el histórico momento del fin de la guerra, el Conde de Melito, al comunicar tan esperado momento, ordena congregar a todos los nobles valencianos en el –camí rial de Marjalena a Lliria- frente al histórico Convento de la Esperanza; el texto es como sigue.-

A nueve de noviembre salieron el virrey y los regidores con toda la caballería hasta el Monasterio de la Esperanza a recibir a los marqueses, que como guerra acabada se venían a Valencia y entonces entraron todos por ella con paseo y vuelta pública; y en demostración del común aplauso de su sosiego se hundía de las campanas que tocaban sin parar y por la noche se ardía de luminarias (...).”

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Otro testimonio referido a tan significativo convento.-“Por los años de 1668, hallabase Ciudad, y Reyno de Valencia con tanta esterilidad y falta de Agua (…). Se asigno el día 18 de Março (…) se dispuso de una muy devota procesión, acompañada por la Virgen de Campanar, y variedad de penitentes con muchas antorchas: Encaminose en drechura al llano de la Zaydia, de allí por Marjalenas al Convento de la Esperança, de Religiosas Agustinas Calçadas, donde había de hacer Estación, en un altar milagroso (…)(sic). (B.Combes.1714).



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Después del asedio sufrido por la guerra del francés, el Cenobio de las Agustinas, quedó en estado ruinosa y fue adjudicado a Juan Bautista Reig, escribano del Puig, por 13.500 reales a censo del tres por ciento.


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En los esplendorosos tiempos del convento, en su placido entorno, junto –al pohuet- se encontraba el popular –forn de l`Esperança-. En el siglo XIX, encontramos documentos referidos al
el pago del arriendo del celebrado Forn de l`Esperança.
“Vicente Taberner Hornero por el Horno y huerta de la Esperança paga anual por arriendo (…). 1823-1836. (sic)
(A.R.V, Clero, llibre 488, p.52).

Fue tanta la notoriedad que gozaba el -forn de l`Esperança-, que llego a ser inmortalizado por los pinceles Vicente Benedito, famoso pintor valenciano. El lienzo fue adquirido por la Diputación Provincial de Valencia. El texto que le acompaña, erróneamente figura un origen equivocado, pero los que bien conocimos, como es mi caso, por haber vivido mi tía Vicentica, hermana de mi madre, en ese horno, que se mantenía intacto excepto los humanos, que aparecen en el lienzo del célebre pintor Benedito.

La realidad geográfica referida al mencionado horno, debe de situarse en la huerta de Valencia, partida de Marchalenes. Este acreditado y afamado horno de -l`Esperança-, disfrutaba del privilegio, de poder utilizar las exquisitas y conventuales recetas de los dulces elaborados por las monjas agustinas. El indicado horno finalizó su actividad, cuando se consumaban las últimas décadas del siglo XIX, después con aquellas recetas de las religiosas agustinas, se emprendió esta actividad, en un edificio levantado en las cercanías del molino, actualmente avenida Burjasot, que concluyó sus días fabricando igualmente fideos, hasta que fue derribado en el transcurso de la decada de los años cincuenta, del pasado siglo XX.
Cuando la visita de Cavanilles – “El convento de la Esperanza y el caserío -formaban una corta aldea”-.
Durante las primeras décadas de s.XX, Antes de alcanzar el –pont del camí vell de Burjassot (acequia de Petra), te encontrabas con
-alquería -del –Ciri-(propiedad de D. Maria Giner, de donde se extrajo tierra, junto otras de Alicante y Castellón servirían para dar cobijo a los valencianos fallecidos en hispano-América) después, tras un corto trecho, te encontrabas con las alquerías de -Geroni de lloca- i Cosme, con sus dos grandes portones, se encontraban situadas cara a la gran ciudad: en el mismo camino de Burjasot, sin abandonar esta carretera se podía llegar a Benicalap y Burjasot, si doblabas a la derecha rebasada se alcanzaba els Ollers la apacible Olleria, lugar que Jaime I, donó a los caballeros Templarios, por haber sido este su sitio de acampada, antes de hacer la entrada en la ciudad de Valencia (1238). En la Cruz que aun existe en el camino de Moncada, una placa labrada destruida en (1936), daba testimonio de este poco conocido y memorable hecho historico.

En un opúsculo, que aparecía en el -Llibre d`Or- de la A. Falla Avda Burjassot- Joaquim Ballester i Reus (1995), bajo el epígrafe - El Barri de l `Esperança- se puede leer.-
--“Actualment, el solar del dit Convent de l `Esperança está junt a l `Hort de l`Estrela i ultim edifici de la Avinguda de Portugal. Els seus raders moradors foren “Paquita la del Rincó i la “tía Maximina.

Despres l `ocuparen, com magatzen, uns traginers que hi guardaven ses mercaderies; en derrocar estos últims unes parets -agost de 1974- s`enfonsá part de la resta del convent que restava de peu.
Hui tan sols queda una pedra enfront de la porta de l`hort. Altre dels vestigis que hi resten del convent son les altes parets que fan migera de l`edifici número 90 del carrer de Marchalenes
”.



Este es el bosquejo, dedicado en recuerdo del que fue el célebre convento de la Esperanza de las religiosas madres agustinas, enclavado en la vega de la huerta, en el septentrión de Valencia, en las frondosas vegas y huertas, aledaños donde se originaban las determinativas terres Marjalenques.




Fin

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